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EXPERIENCIA EN ESLOVAQUIA

Os presentamos la experiencia de los jóvenes que han participado en un INTERCAMBIO del programa Erasmus+ en en ESLOVAQUIA.

Un viaje, un país, un proyecto, cinco españoles y una experiencia que jamás olvidaremos.

Todo comenzó un 16 de octubre. Partimos desde Málaga a lo que probablemente iba a ser una de las experiencias más enriquecedoras de nuestras vidas. Conforme nos íbamos acercando al destino nos iban entrando los escalofríos, los miedos y sobre todo las preguntas; ¿qué clase de gente nos vamos a encontrar?, ¿dónde nos llevaran?, ¿comeremos bien?

Cinco nacionalidades y veinticinco personas nuevas con las que tendríamos que convivir esos ocho días, algo que realmente nos asustó un poco, porque ¿qué sabíamos nosotros sobre el emprendimiento? Así que decidimos emprender nuestra aventura, nunca mejor dicho, decidimos no dejar que ese miedo nos pudiera y lo dimos todo para conseguir una de las mayores recompensas.

Aunque tampoco hizo falta hacer mucho, nos bastó llegar a Topolckany, que era el punto de encuentro, para que todos esos miedos y esas dudas desaparecieran. Y lo hicieron justo en el instante en el que nos bajamos del tren y nos encontramos al grupo de lituanos que estaban tan perdidos como lo estábamos nosotros. ¿Cómo íbamos a pensar que gente que vive tan al Norte se podría parecer tanto a nosotros? Acabamos de reunirnos con todos y todas los y las demás participantes del proyecto, rumanos, italianos, griegos y búlgaros y compartimos el viaje a ese frondoso y maravilloso bosque de Tesáre, viaje que ese hizo bastante divertido gracias a las ganas que todos teníamos, solo hizo falta un poco de música y se nos olvidó lo cansados y cansadas que estábamos.

Llegamos por fin al que sería nuestro hogar durante los próximos ocho días, donde no sabíamos que era lo que nos esperaba, ni mucho menos a qué nos íbamos a enfrentar. Un curso sobre el emprendimiento que nos iba a enseñar más cosas de las que imaginábamos y que no solo nos iba a regalar esos impresionantes paisajes de Tesáre.

Esa misma noche, en la que se repartieron los cuartos, pese al cansancio, todos y todas decidimos conocernos mejor, y luchando contra el sueño aguantamos para al menos, presentarnos de una forma menos movida. Nos repartieron en cuartos de forma que estuviésemos mezclados por nacionalidades, idea que, aunque al principio nos asustase, nos acabó gustando bastante.

Al día siguiente, a la maravillosa hora de las 8:30, empezaba lo que realmente iba a dibujar una enorme sonrisa en nuestras caras durante el resto del proyecto.  Hicimos bastantes dinámicas de presentación, que más que dinámicas eran unos chistes porque no parábamos de reír. Podríamos definirlas como bastante divertidas y amenas, algo que para los dos primeros días en los que lo que íbamos a hablar sobre el emprendimiento lo que nos iban a enseñar sobre este iba a ser ´´teoría´´, nos vendría genial.

Aprendimos bastante sobre lo que era el emprendimiento, qué era un emprendedor, cuáles eran los valores que debía de tener, qué recursos íbamos a necesitar, el tiempo, el dinero, las características personales, la influencia del entorno en este tema y sobre todo que, si se quiere, se puede.

Obtuvimos bastante información con respecto al emprendimiento, cosas que realmente nos enseñaron que lo que sabemos es nada comparado con lo que hay por aprender. Hicimos bastantes actividades y ejercicios, siempre relacionados con el emprendimiento, en los que aparte de exponer ideas que ni nosotros sabíamos que teníamos, aprendimos no solo sobre este tema en otros países, sino que también nos enteramos de las oportunidades teníamos en ellos, aparte por supuesto de conocer las que teníamos en el nuestro propio país.

Dejado a un lado la parte teórica del proyecto, la cual nos ha servido para enriquecernos y crecer en el sentido informacional de la palabra, creo que el punto importante es el cómo nos ha ayudado este proyecto a nivel personal y cómo ha conseguido que nuestras vidas hayan cambiado. Digamos que el sitio era maravilloso, y que todo era perfecto, pero ya podíamos haber estado en cualquier otro lugar que si era con las mismas personas todo iba a ser perfecto.

Creo que hemos conocido a las personas más maravillosas del mundo durante este proyecto y gracias a ello nuestra familia es ahora internacional. Desde un primer momento se estableció una conexión mental y sentimental entre la gran mayoría de los participantes, conexión que seguramente cualquiera calificaría como muy extraña, algo que sin duda alguna era verdad, era la conexión más extraña que jamás habíamos experimentado, y es que gracias a ella descubrimos que cada persona es un mundo y por ello ahora tenemos un nuevo universo.

Nos atrevemos a decir que hemos sido muy afortunados de haber sido nosotros quienes conocieran a esas personas y que ha sido la mejor experiencia de nuestra vida. Tuvimos las conversaciones más interesantes del mundo. Conversaciones en las que reinaba el respeto, el debate, los diálogos, las risas, el alma. Conversaciones, en las que quien hablaba sin parar era la curiosidad, en las que aprendíamos y enseñábamos, en las que podrías perderte sin ni siquiera darte cuenta de que estás en otro lado en lo que estaba contando cualquiera de las demás personas.

Aprendimos que trabajar duro es imprescindible en la vida, pero que trabajar en equipo te lo da todo. Aprendimos a que incluso siendo de distintos puntos del mundo, de distintas clases sociales, de distinto dolor, religión y cultura éramos todos y todas iguales. Durante esos ocho días no conseguimos ver la diferencia entre nosotros porque no la había. Cada cual contribuía contando un poco de su historia y hacía que la de los demás fuera incluso más interesante porque dejaba que todos nosotros estuviésemos en ella.

Nos enseñamos a ver lo realmente importante y a darle vida a esos pequeños detalles como son las sonrisas, porque aprendimos que una sonrisa puede cambiarle la vida alguien, y sino que nos lo digan a nosotros que después de verlos sonreír a ellos y ellas ahora somos completamente diferentes, tan diferentes que sabemos apreciar las pequeñas oportunidades, tan diferentes que ahora vemos desde otra perspectiva el hecho de viajar, tan diferentes que ahora sabemos que los mejores souvenirs no son los que se compran sino los que se graban, igual que todas aquellas personas que ahora nosotros tenemos grabados con tinta invisible en el corazón.

Pero no cambiaríamos absolutamente nada de lo que hemos vivido allí. Creemos que todo el mundo debería vivir alguna vez una experiencia como esta porque es que te regala tantísimas cosas.

De este proyecto nos llevamos conocimientos, fluidez en el inglés, interminables anécdotas, experiencias increíbles, pero, sobre todo, amigos que se han convertido en familia. Nunca pensamos que podría conectar tanto con tantas personas en un período tan corto de tiempo, pero así ha sido y estamos más que encantados.

Es difícil definir el encanto que tiene ese maravilloso lugar, pero aún más difícil es explicar la intensidad con la que todo se ha vivido allí.

Recuerdos como la visita al castillo de Bojnice, la noche en que estuvimos casi dos horas encendiendo una hoguera y mirando la lluvia de estrellas en medio del bosque, los bailes que nos marcábamos todas las noches, los trabajos en equipo, las increíbles y originales ideas que tuvimos, las bromas que nos hicimos, las canciones que aprendimos, las tradiciones que intentamos imitar, los teatros que creamos y todos y cada uno de los momentos que vivimos, descubriendo la gastronomía de otro países, todos esos recuerdos los tendremos grabados por siempre, porque tenemos claro que no se pueden borrar.

Podríamos decir que el único momento triste de toda esta maravillosa historia fue la despedida, en la que con todas las lágrimas que se derramaron podríamos haber llenado un mar. Pero le debemos un gracias a la despedida, porque, aunque ya lo supiéramos nos dio incluso más ganas de volvernos a ver y de quedar, tantas que ya tenemos los billetes cortados para un intercambio extraescolar.

Recomendaríamos esta experiencia sin duda alguna, porque simplemente, te enseña a vivir cada momento, a aprender de todo lo que ves, y no solo de las cosas como el emprendimiento, sino a aprender de personas, aprender las miles de cosas que te pueden enseñar, y no importa el tiempo.

Para concluir nos gustaría dar las gracias, gracias de verdad, gracias a la entidad eslovaca, a Luccia y Norbert (los organizadores), a las cocineras, a todos y todas las personas que han hecho de este proyecto algo especial y diferente, habéis ayudado a cambiar nuestras vidas. Pero sobre todo gracias a Emma, por ayudarnos y a ‘’europaerestu’’ por darnos esta inefable oportunidad.

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