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EXPERIENCIA EN ITALIA

Os presentamos la experiencia de los jóvenes que han participado en un INTERCAMBIO del programa Erasmus+ en ITALIA.

Ya desde las reuniones en Málaga esto tenía buena pinta… Todos los participantes íbamos con ganas de aventura, era para la mayoría el primer intercambio.
Llegamos de madrugada a Palermo, la calle estaba desierta; pero claro, recién llegados lo primero que hicimos fue una expedición para encontrar la fiesta. Para nuestra sorpresa, ¡estábamos a un minuto del barrio juerguista palermitano, la Vucciria!

De allí pasamos al convento de los carmelitas, donde se desarrollaba el intercambio. Los otros participantes (franceses, rumanos e italianos/italianos adoptados) ¡eran todos unos personajes de muchísimo cuidado! Con lo distintos que éramos los que íbamos, todos conseguimos hacer buenas migas.
De la comida tampoco nos podemos quejar. Entre “arancini” y “cannoli” menos mal que bailamos mucho, que si no hubiéramos vuelto a España con un par de kilitos de más.
Las organizadoras del intercambio tuvieron toda la paciencia y el buen humor del mundo, pese a que muchos días nos “perdiéramos” por la ciudad y apareciéramos un poquito tarde a las actividades.
Aprendimos cosas muy interesantes, desde a qué sabe la palinka rumana, que en Italia nadie para en los pasos de cebra y que no todos los franceses son estirados y arrogantes.

Gracias a la ayuda de las organizadoras, pudimos conocer los tejemanejes de la mafia siciliana de primera mano; no es que fuéramos a tomarnos un café con los mafiosos, si no que visitamos una asociación siciliana que utiliza las tierras que antes pertenecían a la mafia y se preocupa de proteger a las cooperativas que las trabajan.
Al que le gusta la montaña, tuvo montaña; y al que le gusta la playa, tuvo playa. En el día que tuvimos libre, todos los participantes decidimos irnos de excursión; ¡Sicilia es para todos los gustos!
El convento se encontraba al lado de dos mercados, uno, el mercado de frutas de Ballarò (de día muy colorido y lleno de gente, de noche cambiaba un poco el ambiente), y un mercadillo como de cosas de segunda mano, que como nos enteramos gracias a los colegas palermitanos, todo lo que allí vendían era robado.

Podemos decir también, que aparte de trabajar la nutrición y la inclusión, practicamos la sostenibilidad y el aprovechamiento de recursos: no creo que a ninguno se nos olvide como en todas las comidas y cenas, Leslie, una participante francesa, se comió TODAS las sobras de TODOS los que no nos terminábamos la comida, un fenómeno de la naturaleza en toda regla.
También relacionado con la nutrición y la vida sana… ¿cómo nos íbamos a ir de Palermo sin probar los helados de Brioscià: por dos euros y poco te ponía un helado gigantesco, con chocolate fundido, todo dentro de un bollo, ¡súper sano vaya! Menos mal que nos quedaba lejos del convento y por lo menos nos dábamos un paseíto para ir y volver.
Otra lección importante que nos llevamos a casa es la convivencia, y cómo a veces se nos olvida como es compartir habitación, baño… (unos con mejores conclusiones que otros, pero en fin, lección aprendida).
Una experiencia inolvidable para todos nosotros y en la que se han creado vínculos que perdurarán hasta después de la vuelta a nuestros respectivos países.

 

Si te interesa conocer más sobre las actividades de Erasmus+ nos puedes escribir a info@intercambia.org
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