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EXPERIENCIA SVE EN BULGARIA

Os acercamos la experiencia de MIGUEL y MARTA, que junto con otros 10 voluntarios de otros países  han realizado un EVS de 1 Mes en Bulgaria en un Proyecto de Arqueologia.

El SVE es una acción del programa Juventud en Acción que cubre 90% de los gastos de Desplazamiento, y el 100% del alojamiento, comida, formación lingüística, transporte local…

Si quieres saber más de esta y otras acciones del programa juventud en Acción puedes escribirnos a info@intercambia.org 

Los días comenzaban a las 6.00 de la mañana; hora de levantarse, reunirse con el resto del equipo para el desayuno y subir a la furgoneta rumbo al yacimiento. Aprovechar el fresco de la mañana, se imponía como una necesidad en un lugar donde las temperaturas del verano nada tienen que envidiarle a las españolas. Porque rescatar el pasado requiere un ejercicio físico importante. Largas horas de pico, pala ¡e incluso excavadora! son necesarias para retirar la mucha tierra que cubre los rastros que las civilizaciones de la antigüedad nos dejaron como evidencia de su paso. Además, los esfuerzos tardan en verse recompensados. No es extraño que pasen días, o semanas, en las que no se encuentran más que cicatrices de saqueos previos y ni una sola pieza de cerámica aparece.   

Por eso conviene mucho dedicar las tardes, cuando el calor arrecia, al descanso y al esparcimiento con los compañeros. Tan interesante como la propia experiencia de la excavación es compartir veladas con gente de otras nacionalidades, conversando, cocinando, lavando platos, viviendo juntos y aprovechando los fines de semana para conocer un país como Bulgaria, tan rico en patrimonio. Sin que uno se dé cuenta se van forjando vínculos tan fuertes que en el momento de la despedida se transforman en lágrimas. ¡Después de tanto tiempo juntos, cuesta mucho decir adiós!

Pero todos los aspectos negativos se ven superados con creces por los positivos. A pesar de lo difícil de separarse al final del mes, las amistades perdurarán el resto de la vida; y a pesar de la frustración y de los malos ratos que se pasan cuando se retiran toneladas y toneladas de tierra sin encontrar nada, en el momento más inesperado salta la liebre.

En nuestro caso, el último día de la excavación, cuando parecía que nuestro paso por la necrópolis tracia se sellaría con hallazgos menores, de repente recibimos una llamada para que regresásemos al yacimiento. ¡Habían aparecido dos urnas funerarias llenas de huesos que, como mínimo, llevaban 25 siglos allí!

 

Miguel Pena Sánchez

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