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EXPERIENCIA SVE EN CHIPRE

Os presentamos la experiencia de una de nuestras voluntarias europeas Adriana Durán que ha participado en un SVE del programa ERASMUS+ en CHIPRE.

Soy Adriana Durán y, como muchos otros jóvenes, tuve la oportunidad de realizar un SVE de corta duración en el extranjero, concretamente, en Chipre.

Tras acabar un (interminable) Máster, decidí aprovechar la oportunidad de
   desconectar, viajar, mejorar el inglés y empaparme de todo lo positivo que un grupo de 10 voluntarios provenientes de Portugal, Francia, Italia y Eslovenia pudiera ofrecerme.

Durante el viaje en avión, mi compañero español Pepe (Pepino) y yo compartimos inquietudes acerca de cómo sería el proyecto: sólo sabíamos que el pueblo se llamaba Lysos, se encontraba en la parte griega del país y que contaba con, escasamente, 300 habitantes. No había supermercado en el pueblo, ni conexión Wi-Fi en la casa.

Cuando llegamos las sensaciones fueron bastante positivas. Nos alojamos en una casa rural que a lo largo de ese mes realmente llegamos a considerar nuestro HOGAR.

Los primeros días hicimos actividades para empezar a conocernos y facilitar el trabajo en equipo. La organización nos llevó a la playa, nos invitó a pizzas y realizamos algunos juegos que pusieron a prueba nuestras habilidades.

Tras las presentaciones, comenzó el trabajo en el campo: recogíamos limones, naranjas, ciruelas, pintábamos las puertas de la iglesia y, a cambio, nos daban el almuerzo en el bar del pueblo (y qué almuerzo).

Además de trabajar en el campo, organizamos una carrera en el pueblo, en la cual colaboramos como voluntarios y ofrecíamos limonada de elaboración propia con todos esos limones que previamente habíamos recolectado.

(sí, también nos encargamos de diseñar las pegatinas)

Los lunes y martes, por lo general, eran nuestros días libres en los cuales aprovechábamos para hacer turismo por la isla: Pafos, Nicosia, Blue Lagoon, Lárnaca o Kyrenia fueron algunos de los destinos elegidos.

Nuestro medio de transporte principal y preferido era el más económico posible: autostop. Los habitantes eran tan hospitalarios que no dudaban en recogernos en sus coches Land Rover y llevarnos hasta nuestro destino. Ni que decir tiene, que en el pequeño pueblo de Lysos, donde la edad media de la población gira en torno a los 50 años, éramos conocidos por todos los habitantes y se volcaban con nosotros.

Sin ir más lejos, el cura del pueblo nos concertó un viaje en barco a las  aguas cristalinas de Blue Lagoon donde disfrutamos de un magnífico picnic y no faltó el característico queso chipriota, Halloumi.

En el día a día, cocinábamos para un total de 13 personas (entre los que había algunos vegetarianos y veganos), hacíamos senderismo, sesiones de yoga en el techo de la casa viendo el atardecer, escuchábamos música, editábamos videos contando nuestra experiencia, veíamos películas, hablábamos todo el tiempo en inglés y compartíamos pequeñas curiosidades de nuestras lenguas maternas.

Para despedirnos, en la última semana fuimos al parque acuático (puesto que nuestro video fue el ganador de la Youth Week) e hicimos una presentación final a la cual acudieron algunos vecinos del pueblo.

En resumen, para mí este SVE de corta duración ha sido una oportunidad de aprendizaje a nivel personal, abrir la mente, perder miedos, conocer a personas de otros países que, de algún modo, comparten tus mismas inquietudes y deseos de crecer y, sobre todo, convivencia… mucha convivencia.

Ahora sólo queda seguir viajando y recordar los buenos ratos vividos con mi World Wide Village family.

Y tú…¿cuándo te animas a hacer tu SVE?

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Y tu… ¿Cuándo?
Si quieres recibir más información podemos fijar una cita en el Área de Juventud del Ayuntamiento de Málaga (mapa) a través del correo info@intercambia.org

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