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EXPERIENCIA SVE EN FRANCIA

Aquí tenéis la experiencia de Pablo que realizó su proyecto en Francia!! 🙂

Mi SVE comenzó como la mayoría supongo. Buscando proyectos que se adapten a lo que buscas y luego siendo rechazado y no contestado por la gran parte. Pero bueno el que la sigue la consigue, después de mandar no sé cuántos mails, finalmente entré en el proceso de selección de un proyecto. Ya estaba prácticamente dentro, ya era casi SVE. Pero no, ¡aún quedaba esperar que la financiación del proyecto fuera aprobada! La respuesta para eso me llego en Junio más o menos y yo me iba en Septiembre así que conforme pasaba el tiempo me estaba poniendo más nervioso. El caso es que finalmente tras un correo de nuestro coordinador del proyecto todo estaba arreglado, ¡nos íbamos yo y mis 3 compañeros de SVE a Saint- Étienne durante 10 meses!

La llegada fue con mucha ilusión, conocer a los nuevos compañeros, el nuevo piso, dudas como: tendré que compartir habitación, mis compañeros serán simpáticos… La realidad es que los 4 compañeros teníamos las mismas dudas. Mis compañeros fueron Sarah (austríaca), Tobias (alemán) y Elena (danesa-española). La primera noche, cenamos juntos, repartimos habitaciones y luego a dormir, quedaba mucho aún por hacer. El primer mes pudimos asistir a un curso de francés intensivo. Fue genial porque allí conocimos mucha gente que más adelante serían amigos durante el resto del año, además de poder mejorar el francés lógicamente.

Tras un mes de clases de francés empezamos a colaborar con nuestra organización, Unis-Cité. En esta organización trabajamos nosotros, los 4 SVE, y además otros 44 voluntarios franceses. Todos los trabajos se hacían en equipos de 4 aproximadamente y a cada equipo se le asignaban 2 proyectos diferentes para todo el año. En mi caso, estuve con personas ancianas en dos residencias de la tercera edad por un lado, y por el otro trabajando con niños de la comunidad Romaní de Saint-Étienne, ayudándoles a integrarse en el colegio, en la ciudad, etc… Con los ancianos nuestra tarea consistía principalmente en entablar relación con ellos y ayudar a las animadoras de la residencia con las animaciones diarias. Es sorprendente el cariño que se le coge a esta gente, hemos reído muchísimo con los ancianos y todos los del equipo tenemos miles de anécdotas, como cuando una residente confundió el dado con la magdalena así que trato de comerse el dado y tiró la magdalena.

Con los niños el trabajo era más arduo. No eran tan tranquilos como los ancianos, en cuanto tuvieron confianza con nosotros tuvimos que ponernos en seguida las pilas si no queríamos perder toda autoridad con ellos. El proyecto al principio parecía desesperante, muy cansado y los niños hacían lo que querían con nosotros. Un día uno de los niños con 12 años, robo tabaco a otro de los compañeros voluntarios, se lio un cigarrillo y empezó a fumárselo mientras se reía de nosotros, el mismo que cuando llegamos a su “barrio” (más bien chabolas) iba conduciendo un coche. No obstante aprendimos, y nos superamos, y al final del año no solo pudimos canalizarlos mejor si no que incluso organizamos una venta de pasteles para autofinanciar algunos proyectos con ellos, visita al planetario, al zoo. Todo con la colaboración de los niños claro. Yo personalmente me siento orgulloso de la evolución de este proyecto y de todo lo que pudimos hacer por estos niños.

Los proyectos no obstante son solo una parte del tiempo, evidentemente no faltaron las fiestas, los viajes, paseos por el campo, camping, y salidas en general. Este año he conocido mucha gente diferente y me he conocido mejor a mí mismo también. Si me pusiera a enumerar las nacionalidades de amigos que tengo ahora necesitaría media página más. Para mí este año ha sido una gran experiencia, única y que también me ha ayudado. Me ha permitido ponerme a prueba y vivir de manera más independiente, y me ha permitido clarificarme sobre que quiero hacer en mi futuro.

Y lo mejor de todo es que me llevo amigos de estos 10 meses con los que creo podré contar siempre que quiera hacer una visita por el extranjero, sobre todo con mis 3 compañeros de piso con los que tantísimos buenos momentos he pasado. Como el día en que Tobias quedo encerrado en su habitación porque se atrancó la puerta, y tuvimos que darle agua por la ventana y esperar a la mañana siguiente a que vinieran vecinos con las herramientas adecuadas para poder forzar la puerta, en fin solo una anécdota más. Puede parecer una historia no divertida para algunos a lo mejor, pero creedme que nos reímos, y durante bastante tiempo.

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