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CURSO DE FORMACIÓN EN LAS ISLAS AZORES

Os presentamos la experiencia de Juanma que ha participado en un CURSO DE FORMACIÓN del programa ERASMUS+ en las ISLAS AZORES, PORTUGAL.

Participar en este proyecto en la isla Terceira, en las Azores, ha sido una de las experiencias más enriquecedoras que he vivido en los últimos años. El proyecto se centró en el medio ambiente, la ecología, la sostenibilidad, las prácticas verdes y cómo la tecnología puede ayudar a mejorar nuestra relación con el entorno y contribuir a la sostenibilidad. Aunque el proyecto duró una semana, decidí llegar antes porque los vuelos eran más baratos. Pasé esa noche en una pequeña cabaña en una granja ecológica, rodeado de naturaleza y tranquilidad. Mirando atrás, creo que fue una forma perfecta de conectar con el proyecto incluso antes de que comenzara oficialmente.

Durante esos días convivimos participantes de Rumanía, España, Italia, Alemania, Portugal y Ucrania. Más allá de los contenidos y actividades, lo que más valoro es el ambiente humano que se formó. Tuve la suerte de conectar muy bien con el grupo. Mi forma de ser es bastante dinámica y bromista, y me gusta llevar energía positiva a los espacios que comparto. A través de una dinámica similar a “El amigo invisible”, recibí varios mensajes de compañeros diciéndome que les había hecho sonreír durante la semana y que me echarían de menos. Eso me emocionó mucho y lo guardaré con cariño.

Las actividades fueron variadas e interesantes. 

En primer lugar, fuimos a ver la versión azoriana de una corrida de toros. Allí no se tortura ni asesina al animal, y, aunque no comparto según qué formas de entretenimiento, fue interesante a nivel cultural y poder estudiar cómo disfrutan los habitantes de la isla de su tiempo de ocio. El toro se sueltan en una calle y la va recorriendo de arriba a abajo, sujeto por los “pastores” a una gran soga. Fue, al menos, interesante, y dentro de lo malo, no era lo peor. Allí, aunque sigue siendo un uso inadecuado de animales para el ocio, existe un determinado respeto por el toro que nosotros, en la cultura tradicional española, no tenemos, por desgracia.

Visitamos una feria de ecología donde diferentes organizaciones mostraban su trabajo en conservación, meteorología, geología, fauna y otros campos ambientales. Fue especialmente bonito ver a tantos niños y niñas participando y aprendiendo a través del juego, aunque me consta que este mismo enfoque hacia el público infantil molestó a algunos de mis compañeros. Allí también tuvimos la oportunidad de conocer a la alcaldesa de Praia da Vitória, una de las localidades de Terceira.

Otra visita que me resultó muy interesante fue a un mercado ecológico, donde aprendimos más sobre la producción orgánica y el impacto positivo que puede tener este tipo de agricultura en el medio ambiente y en las comunidades locales. También visitamos una granja de vacas ecológicas. Allí pudimos dar biberón a terneros y aprender a ordeñar una vaca. Sin duda, fue uno de los momentos más especiales de toda la experiencia. Sentí una conexión muy profunda con los animales y la naturaleza. De hecho, uno de los momentos más emotivos de la semana fue cuando pregunté al ganadero si podía poner nombre a una de las vacas. Decidí llamarla como mi abuela. Fue un gesto sencillo, pero tuvo un gran valor emocional para mí y es un recuerdo que siempre llevaré conmigo.

También visitamos una explotación agrícola de frutas y verduras ecológicas. Pudimos probar productos directamente de las plantas mientras el agricultor nos explicaba de manera apasionada y divertida cómo funcionaba todo el proceso. Al final, nos permitió llevar algunas semillas, lo cual me emocionó porque simbolizaba llevarme una pequeña parte de aquella experiencia conmigo.

Uno de los momentos más impactantes fue la visita a una cueva volcánica. Su belleza me dejó impresionado. Recuerdo la humedad, las formas de las rocas y la sensación de estar viendo algo extraordinario. Fue tan hermosa que me emocioné. También exploramos chimeneas volcánicas impresionantes de donde salía vapor con olor a azufre, conocidas allí como “Los Hornos”.

Las formaciones impartidas por Sara fueron memorables. Su cercanía, sensibilidad y manera de comunicar hicieron que los contenidos fueran muy interesantes. Participamos en talleres sobre marketing para la transición ecológica y storytelling para promover cambios de comportamiento. Aprendimos sobre el greenwashing y analizamos ejemplos reales de publicidad y comunicación ambiental. Fueron sesiones dinámicas que me hicieron reflexionar sobre cómo transmitimos mensajes relacionados con la sostenibilidad.

La noche intercultural fue otro de los momentos destacados del proyecto. Tuvimos la oportunidad de compartir comida, tradiciones y curiosidades de nuestros países. Desde España, llevamos productos como lomo y chorizo ibéricos, pipas, Chupa Chups y picos de pan, que tuvieron una gran acogida. Además, preparé una presentación interactiva tipo concurso usando herramientas de inteligencia artificial para que todos pudieran participar desde sus teléfonos móviles. Fue divertido ver cómo personas de diferentes culturas compartían risas y aprendían unas de otras.

Como en cualquier experiencia de convivencia internacional, también hubo dificultades. En algunos momentos surgieron barreras idiomáticas, diferencias de carácter y pequeños conflictos entre participantes. Los días fueron intensos y el cansancio se hizo notar. Algunas cuestiones organizativas también podían haberse gestionado mejor. Sin embargo, creo que todos estos desafíos formaron parte del aprendizaje y, en general, se resolvieron de manera positiva.

Si tuviera que resumir lo que me llevo de esta experiencia, diría que redescubrí cuánto disfruto estar rodeado de naturaleza y animales. También comprobé una vez más el valor de las conexiones humanas cuando personas de lugares muy distintos se reúnen con ganas de aprender y compartir. Me llevo nuevos conocimientos, recuerdos inolvidables, amistades internacionales y la certeza de que experiencias como esta pueden cambiar nuestra forma de ver el mundo, aunque sea un poco.

Estoy muy agradecido por haber podido formar parte de este proyecto y espero que sea solo una de muchas experiencias similares en el futuro.»

Y tú… ¿cuándo?

Si quieres recibir más información podemos fijar una cita a través del correo contacto@intercambia.org

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