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EXPERIENCIA CURSO DE FORMACIÓN EN MALTA

Os presentamos la experiencia de un grupo de jóvenes que han participado en un curso de formación del programa ERASMUS+ en Malta.

«Hola. Somos Catalina, Gabriel y Miguel, participantes del curso de formación en Malta, en el que se trató el aprendizaje a través del juego, y queríamos contar nuestra experiencia.

Desde el momento en que aterrizamos y nos instalamos, supimos que estábamos a punto de vivir algo muy especial. Nos alojamos en la isla de Gozo y el entorno jugó un papel fundamental en la cohesión del grupo. Las instalaciones en las que nos quedamos fueron, sencillamente, increíbles; un diez de diez. Contar con un espacio tan acogedor y bien preparado nos brindó la comodidad necesaria para poder enfocarnos plenamente en las actividades y en conectar con los demás. Además, tuvimos la inmensa suerte de poder recorrer la isla en profundidad. No nos limitamos a quedarnos en el recinto, sino que logramos organizar planes estupendos con el resto de los participantes, descubriendo
juntos los rincones de Gozo, lo cual creó un sentido de comunidad desde los primeros días.

En cuanto al contenido del proyecto, centrado en metodologías basadas en el juego, la dinámica superó nuestras expectativas. A diferencia de lo que habíamos imaginado en un principio, no desarrollamos un único producto final entre todos, sino que la creatividad fluyó de tal manera que cada participante (o pequeños grupos) terminó creando un juego diferente. Esta diversidad de propuestas fue tremendamente enriquecedora. Nos permitió ver cómo una misma premisa —educar y conectar a la juventud a través de lo lúdico— puede abordarse desde muchísimas perspectivas distintas. Comprobamos de primera mano que el juego es una de las herramientas más poderosas para romper el hielo, superar las barreras del idioma y fomentar la empatía.

Pero, si tuviéramos que destacar el verdadero corazón de este intercambio, sin duda hablaríamos de las conexiones humanas, especialmente durante las noches culturales. Fueron espacios de una riqueza incalculable donde realmente sentimos esa inmersión internacional. Una de las anécdotas que guardamos con más cariño fue nuestra propia noche cultural. Tuvimos la oportunidad de compartir nuestras raíces bailando sevillanas, y coincidió que nos tocó presentar junto a las participantes de Bulgaria. Lo que empezó como dos presentaciones distintas terminó en una fusión maravillosa: acabamos todos mezclados, enseñándonos pasos mutuamente y bailando danzas búlgaras entre risas. Fue divertidísimo y una prueba palpable de cómo el intercambio cultural nos enriquece, derribando prejuicios y construyendo puentes a través de la música y el baile.

Por supuesto, toda experiencia de convivencia intensa tiene sus retos, y creemos que reflexionar sobre ellos es parte fundamental del aprendizaje. Durante el transcurso de los días, percibimos en ciertos momentos una falta de organización y estructuración por parte del programa, lo que en ocasiones derivaba en cierta desatención o confusión entre los participantes. Sin embargo, nos enorgullece decir que el grupo supo darle la vuelta a esta situación por completo. Lejos de que la desorganización supusiera un problema real para nosotros, se convirtió en el motor de nuestra autonomía. Como estábamos tan unidos, cada vez que había un fallo en la planificación o necesitábamos organizarnos para comprar algo o resolver un imprevisto, lo hacíamos en grupo. Había siempre una excelente predisposición para arreglarnos entre nosotros. La flexibilidad se volvió nuestra mejor aliada y siempre terminaba surgiendo «algún plan por la cara». Esa espontaneidad nos regaló momentos no planificados que resultaron ser de los más disfrutados de todo el viaje. Aprendimos a autogestionarnos, a apoyarnos mutuamente y a encontrar oportunidades de diversión y aprendizaje en medio de la improvisación.

En definitiva, este viaje a Malta ha sido una experiencia transformadora. Nos llevamos en la mochila no solo nuevas herramientas metodológicas sobre el aprendizaje a través del juego, sino también una visión mucho más amplia del mundo. Hemos hecho amistades maravillosas, hemos conocido lugares increíbles y hemos aprendido que, incluso cuando las cosas no salen exactamente como estaban planeadas, la actitud del grupo y las ganas de compartir siempre logran que la experiencia valga la pena.

Agradecemos enormemente la oportunidad de haber formado parte de este proyecto y esperamos que estas palabras logren transmitir la alegría, el aprendizaje y la gratitud con la que regresamos a casa».

 

Y tú… ¿cuándo?

Si quieres recibir más información podemos fijar una cita a través del correo contacto@intercambia.org

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