Breaking News

EXPERIENCIA DE INTERCAMBIO EN ITALIA

12087046_10153564625333805_1997234940110076458_oOs presentamos la experiencia de un grupo de Jóvenes que han participado en un INTERCAMBIO  del programa ERASMUS+ en ITALIA

Somos Delia, Adri, Dani, Rubén y Antonio, un grupo de jóvenes malagueños que participamos en el Intercambio “Sharing Common Values” en Belluno, una pequeña ciudad en el norte de Italia situada entre las montañas Dolomitas. Algunos del grupo ya se conocían antes del intercambio, pero los cinco nos integramos muy bien y compartimos una experiencia inolvidable. La primera toma de contacto fue en el Aeropuerto de Málaga, nuestro vuelo salió con retraso pero esos minutos nos vinieron muy bien para ir conociéndonos un poquito, al fin y al cabo íbamos a pasar diez días conviviendo juntos con gente de nuestra edad que venía de distintos países de Europa: Grecia, Macedonia, Rumanía, Portugal, Letonia, Lituania, Polonia, Bélgica y como anfitriones, Italia. Tras una noche en Venecia, a la mañana siguiente nos encontramos en el tren con nuestros compañeros de Rumanía y de Grecia. Todos teníamos la misma duda sobre cómo sería el intercambio, sí, sabíamos quiénes eran los Team leader de cada equipo, Antonio era el nuestro; sabíamos en qué talleres participaríamos, coincidimos los cinco en el taller de flashmob y teatro, y sabíamos que el tema principal era “el voluntariado”, pero como encajarían todas esas piezas era un misterio para todos.

El primer día fue el de llegada, nos hospedamos en un hotel al lado de la plaza principal de la ciudad. Era grande y gozamos de unas instalaciones increíbles: Dani y Antonio compartían habitación y Adri, Rubén y Delia tuvieron habitaciones individuales. A la mañana siguiente nos esperaban a las nueve en el “Comitato d’Intesa” los organizadores y el resto de grupos para la introducción del intercambio y la presentación de cada país. La mayoría de los grupos puso un vídeo que explicaba asuntos de interés turístico sobre sus ciudades o información de cultura general sobre sus países. Nosotros presentamos un trivial de preguntas y respuestas para que pudieran participar los demás y no resultara aburrido. Nos reímos mucho y conseguimos que fuera una presentación divertida (explicación de cómo bailar flamenco “coge la manzana, come la manzana, tira la manzana” incluida). Después, tuvo lugar la comida internacional, cada grupo tenía que poner en una mesa comida o bebidas típicas de su país. Nuestra pequeña aportación fue una botella de Cartojal. 12072834_1656655591257778_6937428602889569313_nNuestros vecinos europeos llevaron chocolates, vinos, licores, vodkas…fue una actividad interesante para romper el hielo. La tarde siguiente fuimos de excursión a un pueblo muy bonito que se llamaba Feltre (donde por cierto se produce una cerveza exquisita), conocimos al alcalde, que fue muy amable y nos enseñó hasta su despacho (que tenía unas vistas impresionantes del pueblo) y luego visitamos la pequeña “Fenice”, el pequeño teatro del pueblo.  Comíamos y cenábamos en el “buffet” del hotel ( “buffet” basado en pasta al mediodía y algo más de variedad por las noches). Por las noches nos dejaban el teatro del hotel para que pudiéramos reunirnos. Las veladas fueron las mejores partes del intercambio, era cuando más nos relacionábamos con nuestros compañeros y trabábamos nuevas amistades. Y sobre todo, donde aprendíamos que son más las cosas que nos unen de las que nos diferencian.

Los siguientes días fueron un poco lentos, por la mañana nos dividían en grupos y cada uno de nosotros representaba a su país en cada grupo y nos sentábamos a discutir sobre qué era para nosotros el voluntariado y qué experiencias distintas podíamos aportar según nuestro país de proveniencia. Pero al cuarto día, el intercambio se animó porque nos deshicimos de la seriedad de los primeros días, para poner en la práctica todos esos “valores comunes” sobre los que habíamos discutido a través de la elaboración de un flashmob en la ciudad y de la creación de un teatro, que representaríamos el último día.

Musti fue nuestro coreógrafo y nos enseñó pasos africanos, a partir de ellos montamos el flashmob que representamos al día siguiente en la plaza. Fue muy divertido y los grupos de los países se fueron disolviendo, ya no éramos solo “españoles”, “macedonios”, “belgas”…sentados en mesas distintas o agrupados en el patio, cada vez nos fuimos mezclando más. Bailábamos por la mañana para las actividades, y bailábamos por la noche en el teatro por nuestra cuenta. Olga, una chica de Polonia, nos enseñó varias actividades de dinámica de grupos y aunque fue imposible aprender todos los nombres, hicimos un gran esfuerzo.

IMG-20151009-WA0013La cosa se complicó cuando empezó el taller de teatro. Ese día por la mañana nos aburrimos un poco porque la actividad se hizo lenta y Rajeev, el actor que se encargaba del taller, no supo cómo coordinarnos a todos, éramos 42 personas para montar un teatro. Sin embargo, Stefano, uno de los voluntarios del Comitato d’Intesa si supo cómo hacernos trabajar en equipo y montar pequeñas representaciones sobre los “gestos italianos”. Será difícil de olvidar su voz llamándonos: “Heeeey guys…we love you!”.

Aunque siguieron las tensiones entre los grupos con el teatro (algunos compañeros eran artistas profesionales en sus países mientras que la mayoría éramos aficionados), conseguimos elaborar una obra estructurada en cuatro partes en las que cada grupo (con nacionalidades mezcladas) creó una representación sobre un valor: equality, creativity, brotherhood y tolerance. Los españoles y los portugueses nos encargamos de la tolerancia: ejemplificamos distintas situaciones en las que no existe la tolerancia (exclusión racial, homofobia y discriminación por retraso mental) para finalmente transmitir un mensaje en el que todos uníamos: “we are all diferents, but always humans”. La noche antes de la representación del último día, para liberar esas tensiones y olvidar los malentendidos, se nos ocurrió presentarnos después de cenar disfrazados por sorpresa con lo que pillamos en las habitaciones y conseguimos que todo volviera un poco a la normalidad

 Una vez terminadas las actividades, fuimos a cenar a una pizzería y nos despedimos del Comitato D’Intesa y su maravilloso equipo con una fiesta en la que hubo un karaoke totalmente internacional. Hemos aprendido mucho de este intercambio, todos nosotros repetiríamos una experiencia parecida sin lugar a dudas: conocer gente nueva, practicar idiomas, aprender cosas sobre diferentes culturas… ¡SHARING COMMON VALUES!

12132581_1656484614608209_3618538691753831562_o

Y tu… ¿Cuándo?
Si quieres saber más de esta y otras acciones del programa Eramus Plus puedes visitarnos en el Área o escribirnos a info@intercambia.org.

Deja una respuesta