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EXPERIENCIA EN CHIPRE

Os presentamos la experiencia de los jóvenes que han participado en un INTERCAMBIO JUVENIL del programa Erasmus+  en Chipre.

N1-parte-turcauestro intercambio fue una de esas experiencias que comenzaron fugazmente, puesto que en realidad la convocatoria fue lanzada con poco tiempo de antelación para organizarnos. En cuestión de semanas debíamos organizar, preparar las cosas y comprar los vuelos, para adentrarnos con muchas ganas en un viaje hacia Chipre.

El viaje comenzó con una escala en Bucarest, donde debíamos pasar una noche juntos y ver la ciudad al día siguiente antes de partir hacia Nicosia. Apenas sin conocernos, sentíamos ya que éramos como amigos de toda la vida, dado que “amigos que tienen hambre juntos, amigos que permanecen unidos”. En la primera noche, debido a que todo estaba cerrado porque era muy tarde (cuando llegamos al centro de la ciudad, eran alrededor de las una de la mañana), tuvimos que tirar de parte de nuestro arsenal de comida que teníamos reservado para nuestra noche Intercultural Jaja menos mal que llevábamos de sobra y, por suerte, este asalto no nos causó muchos desbarajustes después. Al día siguiente, Jueves, una vez llegados a Nicosia después de estar casi un día entero viajando, liados entre taxis, avión y autobuses, conocimos a los demás participantes durante la cena que tuvo lugar en el salón-restaurante del hotel donde nos hospedábamos. En total participamos en el Intercambio 5 equipos compuestos de 5 personas (normalmente) procedentes de Bulgaria, Lituania, Grecia, Italia y Rumanía, además de las dos chipriotas.

4-spanish-roomEl viernes estuvo dedicado a actividades grupales con el resto de participantes en la sala de nuestro Hotel, ubicado en pleno centro del casco antiguo de Nicosia, y a un taller de emprendedores. El sábado, nos adentramos en la parte turca, la cual, estaba muy cerca de nuestro hotel, y nos encantó la mezcla de culturas en tan poco espacio. Un país con partes griegas y otras turcas y con un sistema inglés, conduciendo por la izquierda y con enchufes de tres puntas, lo cual nos trastocaba y enamoraba a la vez.  Nicosia era una ciudad donde había arte por todos los lados y con gran valor histórico.

Realizamos diversos talleres de emprendedores, asistimos a una performance de arte en directo, conocimos a los artistas y su galería, y fuimos poco a poco conociendo los rincones más pintorescos de la ciudad. Todo esto con un tiempo primaveral y mucho sol. 5-limasol

El miércoles tuvimos una barbacoa todos juntos en otra parte de la ciudad y poco a poco fuimos creando nuestros lazos de amistad con los demás participantes y entre nosotros formando una pequeña familia. Como suele pasar en estos intercambios, los españoles éramos el alma de la fiesta, y a pesar de que nos separaron en habitaciones distintas, encontrábamos la manera de estar siempre juntos en la habitación de Rafa y Miguel, y la bautizamos como “La Spanish Room”. Sin quererlo ni beberlo, siempre acababan siendo las fiestas en esa habitación. 6-descubriendo-nicosia

De igual manera, éramos los revolucionarios, dado que nos costó adaptarnos al horario de comidas que tenían, (almuerzo a las 12 y cena a las 5) es por ello que recenábamos en un restaurante libanés muy barato, “Aladdin” (100% recomendable para estudiantes en estos tiempos de crisis), al cual siempre nos seguían los italianos y los griegos. Finalmente, tras varias pequeñas “batallas verbales” con los organizadores del intercambio y, tenemos que decirlo, contra los pobres lituanos que comían a esas horas, pedimos que nos retrasasen el horario de las comidas (puesto que la mayoría de países, más o menos, tenían los mismos horarios que nosotros). Además, varios días los organizadores optaron por darnos vales para comer fuera y organizarnos como quisiéramos. Estos días aprovechamos para probar la comida típica local chipriota, descubrir nuevos restaurantes y cafeterías, etc. La comida chipriota se caracteriza por ser una combinación entre comida turca y griega, con matices locales. Aunque, cabe destacar que, parece que la comida turca u oriental goza de mayor popularidad entre los habitantes.

3-noche-interculturalEl Jueves y Viernes estuvo dedicado a las noches interculturales. El primer día vivimos una boda griega, rompimos tabús y probamos comidas de los demás países. El segundo día, que era cuando nos tocaba a nosotros hacer la presentación de España junto a otros países, proyectamos un vídeo sobre las fiestas, tradiciones y rincones más singulares de nuestro país, hicimos un quiz sobre curiosidades españolas y bailamos sevillanas vestidos con fajines y flores. Gracias a Debi, nuestra bailarina profesional de danza española, tuvimos la oportunidad de aprender a bailar las sevillanas hasta la cuarta! Jajaja Ir a Chipre y volver más españoles era una gracia que nos encantaba. Cuántos ensayos hacíamos en la Spanish room, con sus risas y molestias a todo el hotel (cuando todo temblaba por nuestros taconeos y palmas, esa era la señal inequívoca de que estábamos ensayando) -y como no, no faltaban las visitas curiosas y cotillas del resto, que quería saber qué estábamos tramando. Creemos que nunca hemos tenido más ganas de ir a la feria a bailar sevillanas, que después de este intercambio. Además, para aumentar el cachondeo decidimos durante todo el intercambio crear un poco de confusión de cara al quiz. Cada vez que alguien estornudaba, en lugar de decir “salud” o “Jesús” decíamos siempre “olé”, pues una de las preguntas que pusimos era ¿qué se decía en España cuando alguien estornudaba? Las respuestas, como no podía ser de otra forma, eran de los más variopintas y obviamente incluía la opción de “olé”. Cómo podéis imaginar, cuando el viernes llegó, el resto de países estaba plenamente convencidos de que era “olé” (salvo unos pocos escépticos que fueron imposibles de convencer por haber estado viviendo en España durante un tiempo -aunque creemos que, al menos, tuvieron la duda sembrada un par de días). 2-artistas-de-performance

Sin duda, éramos el grupo más cohesionado y unido, no paraban de preguntarnos si nos conocíamos desde hacía mucho. De la comida típica española que llevamos para degustar, ¡no quedó nada! Nuestro queso curado, picos, embutidos, aceitunas y para beber, tinto de verano, gazpacho y nuestra típica cerveza Victoria de Málaga, se esfumaron en cuestión de minutos (sin exagerar).

Por desgracia, nuestro intercambio iba llegando a su fin… El sábado tuvimos la oportunidad de ir a Limassol, otra ciudad de Chipre preciosa con arte y graffitis por todos lados, playas muy parecidas a las de nuestra Costa del Sol y un tiempo espléndido. Esa noche hicimos despedidas puntuales con el resto de participantes, y una vez más una fiesta en la Spanish Room para dar por finalizado nuestro intercambio, pero no nuestra experiencia.

Aún debíamos pasar otro día más en Chipre, donde descubrimos la ciudad de Larnaca y su bonito paseo marítimo. El lunes, finalmente, cogimos desde Larnaca de nuevo el avión hacia Bucarest. Esta vez tuvimos la suerte de que dos amigos participantes rumanos nos acogieran y nos trajeran de cena comida típica de Rumanía, e incluso algo para desayunar a la mañana siguiente. Vaya gran noche como culmen para poner fin a esta estupenda experiencia de la que nos llevamos grandes amigos para toda la vida de toda Europa, además de la gran amistad que surgió entre nosotros a partir de todas las aventuras que vivimos.

Y tu… ¿Cuándo?

Si quieres saber más de esta y otras acciones del programa Eramus Plus puedes visitarnos en el Área o escribirnos a info@intercambia.org.

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