Os acercamos la experiencia de un grupo en un curso de formación en Alemania ¿Y tu…? Cuando?
Muchos cursos superan las expectativas de sus participantes, pero pocos suponen un antes y un después. Eso fue precisamente lo que me ocurrió después de una semana con gente tan profesional y cercana. No solo te llevas lo aprendido contigo (aunque las maletas pesen lo mismo): te llevas amistades y experiencias únicas.
Todo comenzó con una noche en un albergue en Hannover, pues llegamos un día antes a Alemania. Después de hacer un poco de turismo (y comer la Bratwürst de turno mit Pommes rot-weiß o salchicha con patatas fritas) decidimos quedarnos todo el día en el albergue (Naturfreundehaus Hannover, muy recomendable). Al día siguiente llegamos a Bad Sachsa y comenzamos a conocer al resto de personas del curso. El ambiente suele ser al principio más tenso, ya que nadie se conoce, pero me sorprendió verme bailando la primera noche con otros participantes: la gente conectó desde el principio y eso se mantuvo durante toda la semana.
Con tan buen ambiente es normal que la experiencia sea más productiva, y así fue: durante los días que pasamos en el pueblecito (en una imponente casa con habitaciones para 40 personas) hablamos de los burning issues (temas candentes) de cada país participante y aprendimos muchísimo sobre conflictos como el de Chipre o el de Israel y Palestina. Las noches eran para relajarse, y tuvimos presentaciones de cada país con platos típicos a la hora de la cena (no faltó el jamón serrano y la inmensa tortilla de patatas por nuestra parte). Así, aprendimos más sobre la cultura y la situación de 19 países diferentes y probamos 19 cocinas distintas, todas con platos muy buenos (y a veces sorprendentes).
La segunda parte del curso se centró en cuestiones técnicas del programa Erasmus + y cómo organizar un proyecto dentro del marco del trabajo con jóvenes y la multiculturalidad. Con los sucesivos talleres, la idea para un proyecto llegó sola y pronto tuvimos fechas, lugar, países participantes… todo lo necesario para empezar a pensar en llevar a cabo la idea. Salieron varios proyectos de este curso, y estoy seguro de que la mayoría se hará realidad el año que viene o en el futuro.
En el plano personal, esta experiencia me permitió descubrir todo el mundo que hay detrás de las ONG que trabajan con jóvenes y su labor en toda Europa, así como hacer contactos para futuros proyectos.
Gracias a Let’s raise the bar me voy a Chipre en dos semanas a realizar un intercambio, y el año que viene haremos realidad el que ideamos en Bad Sachsa. La experiencia fue impagable. ¡Gracias, NaturKultur Deutschland, por hacerlo posible!
Hugo Alcalá Morillas
viernes, 21 de noviembre de 2014
INTERCAMBIA – EUROPAERESTU.eu Europa Eres Tú
