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EXPERIENCIA INTERCAMBIO EN ISLANDIA

Os presentamos la experiencia de Óscar que ha participado en un INTERCAMBIO del programa ERASMUS+ en ISLANDIA.

«Todo este tema del fabuloso viaje a Islandia empezó a sonar hace bastante, nunca se me va a olvidar mi reacción al llegar a La Casa de la Juventud y ver a más de 40 personas yendo a «informarse», cuando en realidad todo el mundo estaba deseando ir a ese fantástico viaje, a un país donde había tantos lugares por visitar. Nada más salir de esa reunión creía que no me iban a seleccionar nunca. Al ver a tanta gente interesada, yo estaba pensando en si me iban a coger o no ya que estaba deseando ir con mis amigos a ver mundo. A la siguiente reunión vino mucha menos gente y eso me relajó e hicimos una videollamada a los islandeses para conocerlos y ahí nos enteramos de qué ellos «venían» este verano y nosotros el siguiente. Más adelante nos enteramos que al final nosotros teníamos que ir este verano, entonces todo el mundo se empezó a preguntar a sí mismo quién iba y quién no ya que, había plazas limitadas. Finalmente se escogieron las plazas y yo entré, algo que me parecía imposible cuando me enteré de la posibilidad de ir a Islandia. También nos enteramos que iba a venir un chaval cordobés llamado Luis; recuerdo que nada más nos dijeron el nombre todo el mundo empezó a buscarlo por Instagram y hasta le mandamos un vídeo saludando a nuestro compañero sorpresa.

El primer día recuerdo no dormir por la emoción. Cuando llegamos al aeropuerto conocimos a nuestro cordobés favorito Eliche: un sevillista de primera. Me acuerdo que ese mismo día tuvimos que esperar por la escala: nunca se me va a olvidar esa noche en el aeropuerto que parecía que estábamos en una peli de miedo. Estábamos solos. Esa misma noche aprovechamos para hablar entre nosotros y conocernos más. Ese día cuando llegamos no pudimos conocer a los islandeses porque estaban en el colegio pero si vimos a uno de sus monitores, Melkorka. Vimos un poco el pueblo y la «casa de un gigante», además de ver unas vista espectaculares de unos acantilados. Luego más tarde, cuando salieron de la escuela, los conocimos e hicimos un juego para conocernos. Ellos se llamaban Jon, Einar, Tomas, Arnar, Patrick, Isabella, Raquel, Helena y, más adelante a Siggi y Emi, además de a su otro monitor, Palli. Al principio era muy complicado recordar los nombres pero, al final, nos aprendimos todos; aunque de vez en cuando, había líos. También empezamos a hacer nuestras quedadas nocturnas en el hotel para hablar sobre nuestro día junto a Uber y Volt nuestros queridísimos monitores. Aunque teníamos nuestros piques en quién era mejor conduciendo si la «Partyneta» (uber) o la «Pedroneta» (volt). El segundo día nos hicieron una visita guiada y los pasamos genial. Además de hablar entre nosotros y conocernos un pelín más, el tercer día nos tenían una sorpresa y nos llevaron de senderismo  a un volcán e hicimos una barbacoa: ahí jugamos un poco al fútbol y ellos al ver que nos interesaba, nos llevaron a ver un partido en el cual nosotros animamos más que los del propio equipo. Lo pasé genial porque nos acercamos más a los islandeses y se empezaron a abrir un poco más con nosotros. Ese sin duda fue el mejor momento del día. Al día siguiente, éramos nosotros quienes teníamos una sorpresa ya que, ese día, íbamos a preparar nuestra noche: la noche española. Pero no me voy a adelantar a eso todavía. Ese día hicimos uno de mis talleres favoritos: consistía en hacer grupos de 4 (3 españoles y un islandés). Hablamos con Tomas sobre nuestros pueblos y que habíamos hecho para mejorarlos y nos dimos cuenta de que somos muy afortunados porque ellos, aunque tuvieran más dinero, no tenían un espacio para los jóvenes y nosotros sí. También hablamos sobre proyectos que habíamos organizado para mejorar nuestros pueblos y todavía me acuerdo las caras que pusieron cuando les dijimos que hicimos una red solidaria para ayudar a los refugiados de Ucrania y que recaudamos aproximadamente 4000 euros: no se lo podían creer.

Más tarde hicimos la noche española. Me acuerdo perfectamente de sus reacciones cuando nos vieron salir vestidos con flores, fajines, pañuelos rojos y las caras pintadas con una bandera de España mientras cantábamos «LOLOLOLOLO». Del vestuario nos partimos todos de risa, y además de nuestro fabuloso baile y nuestro «tablao» flamenco, también me acuerdo cuando probamos el tiburón que olía muy bien y a todos nos encantó.

El siguiente día nos levantamos temprano y fuimos a ver un géiser, aunque no acabó muy bien ya que nos acercamos de más y todos nos manchamos de barro por curiosos. Luego más tarde nos invitaron a su piscina: nosotros creíamos que era una broma porque hacía 12 grados, pero resulta que tenían piscinas de hasta 43 grados y luego otras que estaban a 7 grados, además de un tobogán y un canasta. Estuvimos haciendo una competición de ver quién aguantaba más la respiración, además de otros talleres. Al día siguiente nos llevaron a Reikiavik: era preciosa, muy colorida y con unas vistas increíbles y también nos llevaron a un simulador que es el mejor que he visto en mi vida. Me hubiera gustado perderme en cada uno de sus callejones pero, desafortunadamente, teníamos que irnos aunque más tarde fuimos a otro acantilado que tenía una vista preciosa del mar. Esa fue la última noche que estuvimos todos reunidos y, por poco, jugamos a los dardos. Al día siguiente, vimos un lugar donde se unen dos placas tectónicas: la europea y la americana. Al volver al colegio, dimos nuestro último adiós a los islandeses excepto a Arnar, que decidimos invitarle con nosotros a una escapada al Blue Lagoon. Fue una de las mejores experiencias de mi vida.

El último día de Islandia fue un día triste, ya que no pudimos ver a todos una última vez pero, tuvimos la oportunidad de explorar un poco el país y ver muchos paisajes preciosos como unas aguas termales naturales que disfrutamos mucho. También vimos muchas cascadas y sentí un poco de envidia, ya que, aquí apenas llueve y no podemos ver esos paisajes en nuestra zona. Fue todo precioso.

Para mí este viaje ha significado mucho porque me ha concienciado mucho sobre lo importante que es aprender otro idioma para comunicarte y expresar tus sentimientos además de, la oportunidad de conocer a gente nueva y seguir conociendo personalmente a gente que ya creías que conocías y darme cuenta de que si luchas por lo que quieres lo puedes conseguir…»

Y tú… ¿Cuándo?

Si quieres recibir más información podemos fijar una cita a través del correo info@intercambia.org



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