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EXPERIENCIA INTERCAMBIO EN TURQUÍA, BALIKESIR

Turquía. Aún su nombre nos sigue resultando exótico; un país lejano, lleno de mitos, leyendas, historias y batallas. Allí desembarcamos siete malagueños: Rosa, Estefanía, Paula, Santi, Rosa, Elena y Matías.TURQUIA, BALIKESIR

Todo comenzó el sábado 21 de septiembre: tras un largo vuelo de más de cuatro horas (con deliciosa comida servida en el avión) llegamos a Estambul. Nuestra primera decepción fue que ¡los kebabs turcos no llevan salsa de yogur! Hicimos varios experimentos con ketchup, picante, etc… pero aquello seguía igual de seco. Luego cogimos un autobús nocturno de más de 8 horas hasta Akçay: buen plan para un sábado por la noche. Tras la vigilia del viaje y haber gastado varias liras en usar los baños públicos, o agujeros públicos mejor dicho, llegamos a nuestro destino con un pequeño problema: no sabíamos llegar al motel donde íbamos a alojarnos, ni los organizadores sabían a qué hora llegábamos, ni dónde, ni nada de nada.

TURQUIA, BALIKESIRY fue en esos momentos cuando la mayoría de mis compañeros se acordaron de sus clases de catequesis y recordaron la palabra “ángel”, sí, porque fue precisamente al bajarnos del autobús cuando nos encontramos con una chica que sabía español y nos ayudó llamando a los organizadores. Allí apareció Görkem (Wörten para algunos) y nos llevó al motel: nuestro proyecto acababa de comenzar.

Nuestra segunda decepción fue que no venían italianos ni griegos, y que encima ni siquiera había turcos salvo Wörten. Nos sentimos frustrados, engañados, usados como cabeza de turco (nunca mejor dicho). La situación empeoró cuando nos dimos cuenta de lo “sociables” que eran los lituanos. Pensamos que la semana se nos iba a hacer muy larga. Nada más lejos de la realidad.  La semana estuvo llena de altibajos. Empezábamos el día con un desayuno bastante “enérgico”, pero muy rico en variedad. Luego hacíamos nuestros energizers y nuestras actividades matutinas: talleres, juegos, bailes, etc. Tras la comida (arroz con algo más) seguíamos con nuestras actividades como playa, instrumentos musicales, tiempo libre… y tras la cena (arroz con otra cosa diferente a  la comida) teníamos noches culturales, paseos, “fiestas”, etc. Hemos de decir, sin ánimos de exaltar nuestro ego, que eramos el alma de todas las fiestas, y también hemos de admitir, que en las fiestas solo participábamos los españoles y los tres turcos que había. Sin embargo todo fue muy divertido.1377183_10151911264979728_1644560804_n

Una de las mejores noches fue la Noche Turca, en la que nos deleitaron con vídeos, un banquete, costumbres y ¡hasta una boda! La verdad es que nos sentíamos bastante mimados por los turcos, especialmente por uno de los organizadores, Fuat, y las mujeres encargadas del motel. Luego, a medida que pasaban los días, nos íbamos dando cuenta de lo corta que se nos había hecho la semana, lo mucho que nos habíamos reído y lo fantástico que nos resultaba ese país. El domingo 29 por la mañana cogimos nuestro autobús, de 8 horas otra vez, hacia Estambul, donde pasaríamos un par de días. Todos quedamos maravillados por su esplendor: una ciudad fantástica, llena de arte e historia, artesanía, gastronomía y no importa el idioma que hables, los vendedores de Estambul también lo hablarán. Nuestros dos días en Estambul fueron la guinda del pastel, un pastel que los siete disfrutamos con mucha alegría, y del que nunca nos vamos a olvidar.

TURQUIA, BALIKESIR

 

 

Turquía, Akcay 22 – 29 de Septiembre, 2013

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