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EXPERIENCIA SVE EN ESTONIA

1Os presentamos la experiencia de un grupo de Jóvenes que han participado en un SVE del programa ERASMUS+ en ESTONIA

Hace ya más de un año que envié una solicitud para ir como voluntaria a un centro de discapacitados en Tallinn. Para entonces no sabía muy bien qué iba a hacer con mi vida, si quería seguir de una ciudad a otra en España enlazando contratos temporales o sustituciones como fisioterapeuta, o dar el salto e intentar comenzar una nueva vida en Europa. Dentro de lo que cabe, el Servicio de Voluntariado Europeo parecía la opción más oportuna: te envía una organización en España, te recibe otra diferente en el país de destino y coordina una tercera organización, por lo que estás el triple de protegido que yendo a la aventura. A esto hay que sumarle que te pagan el alojamiento, manutención, vuelos y seguro sanitario, además del dinero de bolsillo.

A los seis meses, cuando ya se me había olvidado que había enviado esa solicitud, recibí un email diciendo que me habían seleccionado. Fue entonces cuando, a través de la Casa de la Juventud de Ceuta, me puse en contacto con la Asociación Juvenil Intercambia de Málaga. Ellos se encargaron de informarme de mis derechos y obligaciones como voluntaria y de aconsejarme (creedme que es más útil de lo que pueda parecer).

Tras una reunión días antes de partir y una sonrisa como apoyo, salí preparada para comenzar mi nueva vida como voluntaria en un país del norte de Europa, un país completamente diferente a todo lo que había visto y vivido antes.

2Mi llegada el 5 de septiembre del 2014 fue mejor de lo esperado, aunque me mandaron la maleta a otro país, me la llevarían a casa al día siguiente, así que me ahorraba el cargar los 20kg de maleta yo misma hasta el apartamento. Además, mi mentora Marin Vomm, quien luego se convertiría en mi amiga, vino a recogerme al aeropuerto. En casa me esperaban mis compañeras de piso: Giulia, una italiana de Vicenza con 24 años, y Ragna, una alemana de Dresden con 18 años.

 

COMENZANDO A TRABAJAR

Tallinna Puuetega Inimeste Koda (TPIK), o su traducción al español Consejería de Personas Discapacitadas de Tallinn, se convertiría en mi nuevo centro de trabajo para los próximos nueve meses. ¿Cuáles eran mis tareas? Principalmente necesitaban a alguien que asistiese a los trabajadores discapacitados allí, crease actividades para ellos y dirigiese clubes de conversación y lecciones de inglés y español. Pero la ventaja de este programa es que tú, como voluntario, puedes aportar nuevas ideas y actividades en función de tus habilidades y las necesidades de la sociedad en tu país de acogida. Yo lo tenía fácil, siendo fisioterapeuta, estar en un centro por y para gente discapacitada resultaba sencillo. Me dejaron una camilla y una habitación provista de utensilios para realizar actividades físicas adaptadas y tratamientos individualizados.

También acompañaba a mi jefe, Tom un chico de 26 años que tiene parálisis cerebral, a conferencias sobre sanidad y discapacidad. Si él no podía asistir, iba yo en su representación.

3Creé el grupo de gramática y conversación en inglés los lunes y el de español los martes. Iba a un colegio de niños con autismo, y ayudaba a la fisioterapeuta en sus tratamientos. Organizaba eventos culturales todos los meses sobre diferentes países, para que los discapacitados, físicos y psíquicos, supieran sobre otras formas de vida más allá de los países colonizados por la Unión Soviética.

Durante varios meses, participé con la sección de deportes del grupo de Ciegos de Tallinn, y los acompañaba a caminar durante la época de oscuridad, e incluso a patinar sobre hielo. Ayudé en la organización de dos mercados gratuitos de ropa, utensilios y comida para los discapacitados, ya que aquellos que no tienen trabajo solo cobran un subsidio de 326€.

Además de mis labores como fisioterapeuta y asistente, conseguí un puesto en mi otra especialidad como comunicadora. Sería reportera voluntaria en inglés para escribir sobre conciertos y entrevista de músicos de jazz para la web oficial del Jazzkaar Festival. También me eligieron para un programa de críticos culturales subvencionado por el Ministerio de Cultura de Estonia, con el que escribí diversos artículos de música y cine independiente para el blog Kultuurinfo (www.kultuur.info/blogi/). Y para rizar el rizo, la Agencia Nacional del país confió plenamente en mi compañero Quentin Houdebine y en mí para rodar el documental sobre la Semana de la Juventud Europea en Estonia.

(http://euroopa.noored.ee/telepurk/1437140988/Euroopa-Noortendal-2015-Eestis)

4Muy diversas funciones, a veces muy poco tiempo para mí misma, pero muy contenta

con el apoyo y el cariño que mi organización, TPIK, me mostraba siempre. Incluso cuando pedía un poco más de tiempo para poder asistir a los conciertos sobre los que tenía que escribir. Por supuesto, como todo en la vida, había equilibrio pues si me necesitaban un sábado o domingo para trabajar, allí estaba la Pilarica arrimando el hombro.

Otro de los centros que pude visitar en Estonia gracias a las conexiones del EVS, fue el Centro de Rehabilitación Neurológica de Haapsalu. Un hospital especializado en neurología y el mejor equipado que jamás haya visto.

Quizás lo que más he aprendido es la capacidad de adaptación a culturas muy diferentes, a ver diversos puntos de vistas y de cómo se puede funcionar con otros sistemas de organización. He aprendido a disfrutar de los momentos más duros, pues siempre traen algo positivo, que con el tiempo se ve con mayor claridad.

5NO TODO SERÁ TRABAJAR

Por supuesto, aprovechando mi nueva situación geográfica no podía quedarme en casa después de trabajar o los fines de semana, parte del voluntariado es descubrir las tradiciones de la otra cultura, compartirla y experimentarla. Y eso es lo que hice, descubrir.

Descubrí que en septiembre se va al bosque a recoger setas, pero con botas de plástico altas que la hierba está mojada, botas que te sirven para los humedales o como ellos los llaman raba. Descubrí que las manzanas que allí crecen no saben igual, son una explosión de sabor en cada bocado, y abundan tanto que la gente deja bolsas llenas para que la gente coja. También se las llevan al trabajo y las ofrecen alardeando que son de sus jardines.

6Descubrí los deportes de invierno: el esquí de fondo y el patinaje sobre hielo. Y a falta de colinas y rampas, ¡buenos son los coches! Para tirar de ti con una cuerda mientras calzas una tabla de snowboard. Me aventuré con los esquís, pero solo lo practiqué ocho veces y la octava fue en la Tartu Skii Maraton, donde hice la mitad del recorrido, que fueron 32km. Decidimos que no era suficiente, así que nos fuimos hasta Kuopio, en el centro de Finlandia, y participamos en una carrera de patinaje sobre hielo, nada más y nada menos que 50km, siendo la única española que se deslizaba sobre cuchillas allí. Pero no todo fue solo experimentar cosas nuevas. Compartí mi cultura también con mis compañeras de piso, mi mentora y amiga Marin, y mis compañeros de trabajo.

Así les enseñé que en Fin de Año nos comemos 12 uvas al son de las campanadas, que el día 6 de enero vienen los Reyes Magos, que en Semana Santa sacamos a la calle procesiones y se comen torrijas, cómo se abren y para qué sirven los abanicos, etc.

8El voluntariado ha sido para mí uno de los retos más grandes que me había propuesto, vivir con lo mínimo, dar lo máximo, aprender lo que no se escribe en los libros, cometer miles de errores en diferentes idiomas pero que la gente me entienda, vivir aventuras en cada viaje, compartir sonrisas y falta de vitamina D. Salir a la calle a -16ºC y no morir congelada en el intento. Comer tortitas en domingo con una familia estonia y hacer sauna en su casa. Momentos que jamás podría haber vivido en la ciudad en la que nací. Momentos que jamás se repetirán porque fueron únicos. Pero al fin y al cabo eso es la vida, momentos.

Así que gracias a Pedro y a Kai, a España y a Estonia. Gracias a Europa por mostrarme el norte de su geografía, gracias por hacerme encontrar mi Norte.

 

 

Y tu… ¿Cuándo?
Si quieres saber más de esta y otras acciones del programa Eramus Plus puedes visitarnos en el Área o escribirnos a info@intercambia.org.

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