Os presentamos la experiencia de Carmen que han participado en un CES del programa ERASMUS+ en MALTA.
Mi experiencia como voluntaria en Malta 
Por Carmen María Rodríguez Plaza
¡Hola! Soy Carmen, una joven almeriense graduada en Relaciones Internacionales, dedicada
a la cooperación internacional y a la acción humanitaria. Este voluntariado del Cuerpo
Europeo de Solidaridad con la organización humanitaria MOAS (Migrant Offshore Aid
Station) me ha brindado la oportunidad de tener un primer contacto profesional en el ámbito
humanitario. Sin duda, ha sido una experiencia clave tanto en mi desarrollo profesional como
personal.
En lo profesional, me siento muy afortunada de haber formado parte de una organización
comprometida con la protección y asistencia a personas en situación de emergencia, y de
haber podido contribuir con un impacto real. Durante mi voluntariado, aprendí de primera
mano cómo funciona una ONG humanitaria: desde la planificación y gestión de proyectos,
hasta la comunicación de crisis y la captación de fondos. Trabajé a diario con información
sensible relacionada con crisis humanitarias, conflictos armados y desplazamientos forzosos,
y colaboré en iniciativas dirigidas a apoyar a personas migrantes y refugiadas. En un entorno
tan exigente como este, también desarrollas una preparación emocional y psicológica para
hacer frente a la constante exposición al sufrimiento humano. Además, esta experiencia ha
reforzado mi idea de especializarme en este campo y, en un futuro cercano, participar en
misiones humanitarias sobre el terreno, allí donde más se necesite.
En lo personal, debo admitir que adaptarme a la vida en una isla tan pequeña no fue sencillo
al principio. A pesar de haber estudiado y trabajado en ciudades tan diversas como Madrid,
Londres o Mumbai, Malta me resultó un entorno menos amable de lo esperado. La
infraestructura urbana está poco adaptada para peatones y, en general, mal acondicionada.
Además, el acceso a servicios básicos como hospitales, supermercados o farmacias es
limitado y costoso, ya que la mayoría de los productos son importados. Un ejemplo que
condicionó bastante mi día a día fue el hecho de que el agua del grifo no es potable. Para
alguien como yo, que bebe mucha agua, tener que cargar garrafas desde el supermercado más
cercano —que no está precisamente a la vuelta de la esquina— y atravesar carreteras
transitadas, sin pasos de peatones y con conductores que suelen ir demasiado rápido, fue todo
un reto. Aun así, una termina adaptándose, aceptando las dificultades y encontrando la
manera de convivir con ellas.
Más allá del aprendizaje técnico, esta vivencia ha supuesto un verdadero crecimiento
personal. He conocido a personas que me han marcado profundamente, vivido situaciones
que me han hecho replantearme muchas cosas, y superado desafíos que me han hecho más
fuerte. Aunque no todo ha sido fácil, me siento profundamente agradecida de haberme
lanzado a esta experiencia. Ha sido inesperada, sí, pero ha dejado una huella muy positiva en
mi vida.
Y tú… ¿Cuándo?
Si quieres recibir más información podemos fijar una cita a través del correo info@intercambia.org
INTERCAMBIA – EUROPAERESTU.eu Europa Eres Tú