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EXPERIENCIA VOLUNTARIADO CES EN POLONIA

Os presentamos la experiencia de un grupo de jóvenes que han participado en un CES del programa ERASMUS+ en POLONIA.

«Estar 10 meses en Polonia como voluntario fue, sin duda, una de las experiencias más enriquecedoras y transformadoras de mi vida. Me instalé en Bydgoszcz, una ciudad tranquila pero con mucho encanto, y desde allí empezó una aventura que me llevó a descubrir no solo nuevos lugares y culturas, sino también muchas cosas sobre mí mismo.

Entre mis tareas estaba ayudar a la coordinacion de proyectos. Uno de los que más disfruté fue un short-term en verano en el que trabajaba con niños; jugábamos, hacíamos actividades creativas, y aunque a veces el idioma era una barrera, nos entendíamos perfectamente con sonrisas, gestos y mucha paciencia. El segundo proyecto fue durante el invierno, donde me uní a un grupo multicultural para cantar villancicos de distintos países. Fue algo muy especial: ensayábamos canciones tradicionales, las aprendíamos en varios idiomas y luego las compartíamos en presentaciones públicas. Fue una forma muy bonita de conectar con la gente, y también de aprender sobre tradiciones navideñas de otros rincones del mundo.

Tuve la suerte de viajar bastante dentro y fuera de Polonia. Visité ciudades como Łódź,
Gdańsk y Varsovia, cada una con su propia vibra. Pero también salí del país y conocí
lugares que nunca imaginé que tendría la oportunidad de visitar: Armenia, Georgia,
Lituania, Letonia y Estonia. Cada uno de esos viajes me regaló nuevos paisajes,
sabores, costumbres y sobre todo, personas. Muchas de esas amistades que nacieron
en el camino todavía siguen vivas hoy.

Una parte muy importante de la experiencia fue la convivencia. Compartí casa con personas de distintos países, culturas, hábitos… y claro, no siempre fue fácil. Pero gracias a eso aprendí, a poner límites cuando hacía falta.

Además, vivir por mi cuenta en otro país me enseñó algo que puede parecer simple, pero que fue todo un reto: administrar mi dinero. Aprendí a llevar un presupuesto, a decidir entre gastar en una salida o en un pasaje de tren, y a valorar más lo que tenía. Fue un proceso muy importante para mi crecimiento personal, porque también me
ayudó a priorizar y a conocer mejor lo que realmente necesito y lo que no.

Creo que una de las cosas más bonitas de este tipo de experiencias es la cantidad de
pequeñas historias y momentos que se acumulan sin que uno se dé cuenta. Desde
conversaciones profundas con personas que acabas de conocer, hasta perder un tren
en un país donde no hablas el idioma, o probar un plato que jamás imaginaste que te
gustaría. Todo eso se va sumando y forma parte de ti. «

Y tú… ¿Cuándo? 

Si quieres recibir más información podemos fijar una cita a través del correo info@intercambia.org

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