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EXPERIENCIA VOLUNTARIADO EN CROACIA

Os presentamos la experiencia de ANTON  un joven que han participado en un CES del programa ERASMUS+ en CROACIA.

El 14 de febrero de 2023 llegué a Zagreb junto con una enorme maleta y mis tremendas ganas de aprovechar la oportunidad de lo que finalmente sería uno de los mejores años de mi vida. Había emprendido esta aventura balcánica para ser voluntario de los Cuerpos de Solidaridad Europeos (CES) durante diez meses en la Asociación BIOM, socio croata de BirdLife, una de las mayores organizaciones de conservación de la biodiversidad a nivel mundial. Lo cierto es que, echando la vista hacia atrás, creo que me puedo considerar una persona muy afortunada. Empezando por las otras tres personas con las que compartí la gran mayoría de mi tiempo y experiencias durante este año; Coline, Lejla y Palina. Juntos formamos un grupo muy unido, sin el cual todo habría perdido el brillo y la emoción con la que recuerdo esta experiencia.

A nivel profesional, el primer mes fue como un suave y continuo aterrizaje. El grueso de las actividades del voluntariado estaban previstas a partir de primavera, por lo que aprovechamos este mes para adaptarnos a la oficina, viajar y conocer la cultura local. A partir de abril todo fue mucho más rápido. Trabajé durante una semana en Lastovo, una isla tan preciosa como remota al sur del Adriático, en la cual BIOM lleva a cabo un proyecto LIFE europeo que persigue la conservación de distintas especies de aves marinas amenazadas de extinción. También viajé hasta el famoso Parque Nacional de Plitvice para monitorear la evolución de las poblaciones de aves comunes de montaña, donde pude apreciar la belleza de los tesoros naturales que cobija el parque, desde sus lagos y cascadas hasta sus bosques y prados.

Al final de primavera tuve la suerte de poder participar en el primer festival de ornitología de Croacia, en el valle del río Neretva, donde aluciné con la diversidad de paisajes y de aves de la zona. Además, gracias a una formación de los CES pude conectar con muchos otros voluntarios con los que compartí grandes momentos en Zagreb. En junio representamos la obra sobre racismo en Croacia que llevaba practicando  un par de meses junto a una ONG local, lo cual fue sin duda uno de los momentos álgidos del año.

El verano llegó y con él mi aventura en la isla de Cres, donde estuve dos meses en un museo y centro de recuperación de fauna silvestre dedicado principalmente a cuidar a las últimas poblaciones de buitre leonado de Croacia. En agosto BIOM organizó como cada año su taller de anillamiento científico de aves en las montañas de Učka, en el que estuve durante dos semanas aprendiendo a identificar de cerca los pájaros que caían en nuestras redes. Después del frenesí veraniego y con la llegada del otoño, las salidas al campo se redujeron, pero pude dedicar más tiempo a apreciar y reflexionar sobre el proceso de aprendizaje en el que estaba inmerso. Aún tuve tiempo de realizar mi proyecto final, que consistió en un debate abierto sobre el concepto de naturaleza, acompañado de un vídeo que realicé gracias al material que fui recopilando durante todo este año, disponible aquí Las últimas semanas fueron intensas emocionalmente, pero pude despedirme como la ocasión merecía de mis amigos, de Croacia y de este año de voluntariado con la sensación de que ha sido uno de los más felices de mi vida, habiendo crecido en muchos aspectos. Vidimo se! Y tú… ¿Cuándo


Si quieres recibir más información podemos fijar una cita a través del correo info@intercambia.org

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