Os presentamos la experiencia de un grupo de jóvenes que han participado en un curso de formación del programa ERASMUS+ en Polonia.
Soy David, soy de Madrid y hace poco tuve la oportunidad de realizar un voluntariado de tres semanas en Polonia, concretamente en Dąbrowa Górnicza, una ciudad situada cerca de Katowice. Desde el principio tenía muchas ganas de vivir esta experiencia, aunque también tenía un poco de incertidumbre por no saber exactamente cómo iba a ser estar tres semanas en otro país, conocer gente nueva y adaptarme a un entorno diferente al que estoy acostumbrado.
Sin embargo, desde el primer momento todo fue mucho más fácil de lo que esperaba. La universidad en la que realicé el voluntariado me acogió como a uno más y desde el principio me hicieron sentir muy cómodo. Tanto las personas con las que trabajé como los estudiantes y demás personas que conocí durante mi estancia fueron muy amables y cercanas. Esto hizo que poco a poco me sintiera parte de la comunidad y que pudiera disfrutar mucho más de la experiencia.
Durante estas tres semanas tuvimos la oportunidad de realizar muchas actividades diferentes, tanto relacionadas con el voluntariado como conociendo el lugar en el que estábamos viviendo. Una de las cosas que más me gustó fue poder descubrir Polonia desde una perspectiva diferente, no solo como turista, sino viviendo allí durante varias semanas y compartiendo el día a día con personas locales.
Por ejemplo, uno de los días nos llevaron a cenar sushi, una actividad sencilla pero que nos permitió pasar tiempo juntos fuera del entorno de trabajo y conocernos mejor. También tuvimos la oportunidad de visitar un pueblo cercano a nuestro lugar de residencia. Allí pudimos conocer un poco más los alrededores de Dąbrowa Górnicza y disfrutar de un entorno diferente. Además, pudimos ver muchísimos animales que nunca había tenido la oportunidad de ver tan de cerca, por lo que fue una experiencia que recuerdo con especial cariño.
Otro de los momentos que más disfruté fue cuando fuimos a montar en bicicleta durante un evento organizado por la universidad. Fue una manera diferente y divertida de conocer Dąbrowa Górnicza, descubrir sus calles y alrededores y compartir una actividad con otras personas. Este tipo de experiencias hicieron que el voluntariado no se centrara únicamente en el trabajo, sino también en conocer la ciudad, relacionarnos con otras personas y disfrutar de nuestro tiempo libre.
En cuanto al trabajo, también fue una experiencia muy positiva. Poder colaborar en una universidad de otro país me permitió conocer una forma diferente de trabajar y de organizar las actividades. Además, tuve que desenvolverme en inglés prácticamente durante todo el tiempo, algo que considero muy importante y que me ayudó a ganar confianza a la hora de comunicarme. Al principio puede dar un poco de vergüenza hablar en otro idioma, especialmente cuando no conoces a las personas, pero poco a poco fui sintiéndome más cómodo y aprendí que lo importante es intentar comunicarse y no tener miedo a equivocarse.
Una de las cosas que más valoro del voluntariado es precisamente la posibilidad de conocer gente nueva. Durante estas semanas tuve la oportunidad de relacionarme con personas de diferentes lugares, compartir experiencias y aprender de ellas. Creo que convivir con personas que tienen diferentes costumbres y formas de ver las cosas es una de las mejores maneras de aprender y de abrir la mente.
Además, vivir durante tres semanas fuera de España me permitió salir de mi zona de confort. Tuve que adaptarme a un nuevo lugar, a nuevos horarios, a nuevas costumbres y a una forma diferente de vivir el día a día. Aunque al principio todo puede parecer extraño, rápidamente te das cuenta de que estas situaciones te ayudan a crecer personalmente y a ser más independiente.
Si tuviera que destacar algo de toda la experiencia, sería el conjunto de pequeños momentos que vivimos durante esas tres semanas: las conversaciones, las actividades, las excursiones, las comidas juntos, conocer nuevos lugares y, sobre todo, las personas que hicieron que la experiencia fuera tan especial.
Creo que realizar un voluntariado en otro país es una oportunidad que merece muchísimo la pena. No solo por la experiencia laboral, sino también por todo lo que puedes aprender a nivel personal. Te permite conocer otras culturas, mejorar un idioma, hacer nuevas amistades, descubrir lugares diferentes y enfrentarte a situaciones que normalmente no vivirías en tu día a día.
Después de haber vivido esta experiencia, me quedo con muchos recuerdos y aprendizajes que estoy seguro de que me acompañarán durante mucho tiempo. Estoy muy agradecido por el trato que recibí y por haber tenido la oportunidad de formar parte de esta experiencia.
Por mi parte, me voy de Polonia encantado con todo lo vivido. Ha sido una experiencia diferente, divertida y enriquecedora, y considero que es algo que todo el mundo debería probar al menos una vez en la vida. Sin duda, si tuviera la oportunidad de volver a realizar un voluntariado en otro país, repetiría la experiencia sin pensarlo.
Y tú… ¿cuándo?
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