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EXPERIENCIA VOLUNTARIADO EN ITALIA

Os presentamos la experiencia de MARINA una jóven que ha participado en un CES del programa ERASMUS+ en ITALIA.

Hace una semana que volvimos de Bergolo y aún hay muchas cosas que asimilar. Recuerdo perfectamente, y parece mentira que fuese hace ya más de un mes, cuando estaba en el aeropuerto esperando a que abriera la puerta de embarque y me encontré allí con otra compañera, también de nombre Marina que iba al mismo sitio al que iba yo.

Desde el primer momento conectamos y supe que iba a ser un apoyo fundamental en esta experiencia. Conforme nos acercábamos a nuestro destino mi mente se iba preparando para el reto. El primer día pudimos conocer a las once personas que serían nuestros compañeros de proyecto; cada una de un país, listas para ayudar y colaborar en lo que hiciera falta. 

Los primeros pasos consistieron en conocernos, crear un equipo y construir una buena comunicación y confianza entre nosotros. Éramos muchas caras nuevas, muchos nombres, muchas historias de vida complejas y costaba recordarlas todas. No sé cómo pasó, pero al cabo de una semana esa gente había pasado de ser desconocidos a ser mi familia. Estaba absolutamente inmersa en el proyecto y no parecía que hubiese a haber nada más después de este mes. Las primeras tareas consistían en organizarnos y sobrevivir. No es fácil coordinarse entre 11 personas para las tareas más cotidianas de la vida: limpiar, comprar, cocinar, comer… Esos fueron los primeros retos. Aprendimos a ayudarnos y a cuidarnos entre nosotros.  Los días iban pasando y cada vez nos sentíamos más cómodos en el lugar hasta que llegó una de las experiencias más impactantes.

Ese día amaneció soleado y nos preparábamos para hacer las tareas cotidianas, entre ellas, cuidar del huerto ecológico de la asociación.  Tras la pausa para el almuerzo el cielo se tornó negro y un fuerte viento dio paso a una lluvia torrencial. Lo peor fueron las grandes piedras de granizo que causaron irreparables estragos en la región. Ese día la cocina se inundó, una persona resbaló y resultó herida, y el huerto quedó destrozado. Aprendimos a reaccionar conjuntamente frente a la adversidad, a tomar decisiones en caso de emergencia y a aceptar los retos que la naturaleza nos brinda.  La vida seguía y pronto surgieron otras tareas que realizar. Una de las más desafiantes fue colaborar en la organización de la segunda edición del Eco Fest de Bergolo. Había un sinfín de cosas en las que pensar como qué actividades realizaríamos, qué conciertos, qué comida daríamos a la gente, cómo decoraríamos el lugar, qué podíamos aportar cada uno de nosotros en este evento y mil más. Tener un objetivo claro y compartido resultó por un lado muy estresante, pero por otro muy satisfactorio. Aunque al principio torpes y desorientados, acabamos funcionando como una maquinaría perfecta y coordinada. 

Finalmente, llegó el día de inauguración del Eco Fest y todo estaba preparado… o casi todo. Teníamos una serie de tareas asignadas como eran atender el bar, impartir talleres o vender entradas. No obstante, como suele pasar en estos casos, ocurrían imprevistos y teníamos que reorganizarnos, improvisar y apoyar a los que más cargados de trabajo estaban.  Después de esta experiencia estábamos más unidos que nunca y por desgracia, llegó el momento de las despedidas. La Organización hizo muy buen trabajo con esta parte y nos ayudaron mucho a preparar la vuelta a casa, tanto física como mentalmente. Los lazos que habíamos construido eran fuertes y fue muy doloroso decir adiós. Aún así, me siento tremendamente agradecida de haber conocido a mis compañeros, a la gente de la organización y a los participantes de los otros proyectos que albergaba Bergolo. Sin duda ha sido una experiencia impactante en mi desarrollo vital y espero llevar todos los aprendizajes conmigo durante mucho tiempo.  Y tú… ¿Cuándo? 

Si quieres recibir más información podemos fijar una cita a través del correo info@intercambia.org

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