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EXPERIENCIA CURSO DE FORMACION EN REPÚBLICA CHECA

Os presentamos la experiencia de un grupo de jóvenes que han participado en un curso de formación del programa ERASMUS+ en República Checa.

Durante este verano tuvimos la oportunidad de participar en un proyecto Erasmus+ en la República Checa, del 22 al 30 de agosto. Desde el primer momento, esta experiencia supuso para nosotros una oportunidad única para conocer un nuevo país, convivir con personas de diferentes culturas y enfrentarnos a situaciones que nos permitieron salir de nuestra zona de confort. Aunque antes de viajar teníamos algunas dudas, especialmente relacionadas con el idioma y nuestra capacidad para comunicarnos en inglés, con el paso de los días fuimos descubriendo que esas preocupaciones eran mucho menores de lo que imaginábamos.

Los primeros días fueron, probablemente, los más complicados, ya que tuvimos que adaptarnos a un entorno completamente diferente al que estábamos acostumbrados. El lugar, las costumbres, los horarios, la convivencia y, sobre todo, la comunicación con personas de otros países eran aspectos nuevos para nosotros. Al principio podíamos sentir cierta inseguridad a la hora de hablar o relacionarnos, pero poco a poco fuimos adquiriendo confianza y perdiendo el miedo a equivocarnos. Esto nos ayudó a comprender que no era necesario tener un nivel perfecto de inglés para poder comunicarnos, sino tener iniciativa y ganas de participar.

Una de las partes que más disfrutamos de esta experiencia fue la posibilidad de conocer a jóvenes procedentes de diferentes países. Desde los primeros días comenzamos a compartir actividades, conversaciones y momentos que hicieron que la convivencia fuera cada vez más sencilla. A pesar de las diferencias culturales y lingüísticas, conseguimos establecer relaciones muy especiales en muy poco tiempo. Además, tuvimos la oportunidad de aprender algunas palabras y expresiones de otros idiomas, conocer diferentes costumbres y descubrir otras maneras de entender la vida y las relaciones entre las personas.

La convivencia con participantes de diferentes nacionalidades también nos permitió reflexionar sobre nuestras propias costumbres. Muchas veces damos por normales determinadas formas de actuar o de vivir porque forman parte de nuestro día a día, pero al conocer otras culturas comprendimos que existen muchas maneras diferentes de hacer las cosas. Esta diversidad fue, precisamente, uno de los aspectos más enriquecedores del proyecto, ya que nos permitió aprender unos de otros y desarrollar una mayor comprensión y respeto hacia otras culturas.

Durante nuestra estancia también tuvimos la oportunidad de conocer diferentes lugares de la República Checa y acercarnos a su cultura. Poder descubrir un país diferente al nuestro hizo que la experiencia fuera todavía más completa. Cada actividad, cada visita y cada situación cotidiana nos permitieron aprender algo nuevo. Incluso aquellas situaciones que en un principio podían resultar complicadas terminaron convirtiéndose en oportunidades para aprender a desenvolvernos de manera más independiente y a buscar soluciones por nosotros mismos.

Otro aspecto que queremos destacar es el papel de los monitores y responsables del proyecto. Desde el principio estuvieron pendientes de nosotros y nos ayudaron siempre que lo necesitamos. Su cercanía y disposición hicieron que nos sintiéramos cómodos y acompañados durante toda la experiencia. Gracias a ellos, pudimos disfrutar de las actividades con mayor tranquilidad y aprovechar al máximo cada uno de los momentos que vivimos durante nuestra estancia.

Sin embargo, uno de los momentos más difíciles fue, sin duda, la despedida. Después de convivir durante varios días con personas con las que habíamos creado una relación tan cercana, resultó complicado decir adiós. Es sorprendente cómo, en tan poco tiempo, se pueden crear vínculos tan fuertes y vivir experiencias que terminan teniendo una gran importancia para nosotros. Aunque la despedida fue emotiva, también nos permitió darnos cuenta de todo lo que habíamos conseguido durante esos días y de lo mucho que habíamos aprendido.

En conclusión, nuestra experiencia Erasmus+ en la República Checa ha sido una de las experiencias más enriquecedoras que hemos vivido. Nos ha permitido conocer nuevas culturas, mejorar nuestra capacidad para comunicarnos en otros idiomas, hacer amistades internacionales y, sobre todo, crecer tanto a nivel personal como social. Aprendimos a ser más independientes, a enfrentarnos a situaciones desconocidas y a confiar más en nosotros mismos. Sin duda, todos los momentos que vivimos, tanto los buenos como aquellos que supusieron un reto, han contribuido a que esta experiencia sea algo que recordaremos durante mucho tiempo y que llevaremos con nosotros como uno de los recuerdos más especiales de nuestra etapa.

Y tú… ¿cuándo?

Si quieres recibir más información podemos fijar una cita a través del correo contacto@intercambia.org

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