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EXPERIENCIA INTERCAMBIO EN RUMANIA

Rumanía 2014 (2)Es cierto que Rumanía no entra dentro de los destinos turísticos favoritos, pero aun así el hecho de no conocer nada acerca de este país y la experiencia que íbamos a vivir me dieron el impulso para unirme. Y no me arrepiento en absoluto. Lo repetiría una y mil veces. Gracias a este programa he conseguido hacer algo diferente durante las vacaciones, y nos ha enriquecido mucho a todas. Hemos conocido a gente de otros países, otras culturas y otros idiomas. Nos hemos mezclado y hemos salido de nuestra rutina y nuestros planes de siempre. Para mí, lo más bonito ha sido disfrutar de esta experiencia con mis amigas, traer nuevas amistades y sobre todo, conocer Rumanía y disfrutar de un entorno completamente diferente, un sitio del que no sabía absolutamente nada. No podía siquiera hacerme una idea de qué iba a encontrarme allí. Y eso es lo más gratificante, por llamarlo de alguna manera, el cambio cultural.

Toda esta historia comenzó cuando algunas de mis compañeras participaron en otro proyecto el verano pasado en Estonia, allí conocieron a la organizadora rumana, que nos invitó a unirnos a “Open Your Mind” ¡y de cabeza que fuimos!. Nuestro viaje comenzó con la ruta Málaga-Estambul-Bucarest. El intercambio no comenzaba aún, por lo que íbamos a pasar dos noches en Bucarest por nuestra cuenta. Llevábamos todo previsto de casa, sabíamos qué autobús debíamos coger para ir al centro de la ciudad, sabíamos el horario, las paradas e incluso el precio del billete. Hasta entonces no hubo problema alguno, nos
Rumanía 2014 (3)desenvolvimos bastante bien. Cuando nos bajamos en nuestro destino, a las dos de la madrugada, cansadas, con ganas de una ducha y una cama, nos preguntamos: ¿Dónde está el hostal?, ¿alguna recuerda el nombre de la calle? … Silencio. Teníamos todo previsto, menos lo más importante en aquellos momentos, la dirección de nuestro hostal. Gracias a dos chicas rumanas conseguimos saber al menos en qué dirección ir. Conforme nos íbamos acercando al casco antiguo de Bucarest, lleno de bares, pubs y restaurantes al aire libre, la música sonaba más fuerte, y aparecía más y más gente. No sabría decir por qué, pero todos reconocían que éramos españolas. Recibíamos saludos de todo aquel que nos veía camino arriba con nuestras maletas: ¡Hola!, ¿cómo estás?, y fue algo que se repitió durante todo el viaje. Será que las españolas somos fáciles de reconocer. Finalmente, delante de nuestras narices apareció el hostal, al cual habría que sugerirle que pusiese un cartel grande y luminoso para próximas visitas. Nuestro segundo problema apareció cuando hubo que subir a pulso los maletones dos plantas por una escalera de caracol. Hacía calor, mucho calor, y llegamos sudando. Tras dos días de turismo, dos noches sin poder dormir por el ruido y el calor, y muchas fotos, descubrimos que Bucarest es un lugar que nos sorprendió y nos gustó bastante, en el que se puede ver una mezcla de arquitectura y edificios muy bonitos, de estilo parisino, con edificios y calles más pobres o descuidadas, características de un estilo más comunista. Es una ciudad bastante pintoresca, de la cual solo nos hemos hecho una idea general, pero a la que muchas de nosotras nos encantaría volver.

Rumanía 2014 (4)Ahora tocaba comenzar nuestro viaje hacia Iasi, ciudad universitaria, la segunda más famosa de Rumanía por detrás de Bucarest.

Tras siete horas de autobús nocturno, por fin llegamos a nuestro destino, donde conocimos a mucha gente, hicimos un gran número de actividades diferentes e interesantes, además de visitar Iasi. Lo malo que nos llevamos todos fue la experiencia con la comida. Todos los días había para almorzar sopa (muy rica), carne, pepinillos y patatas. En todas sus formas: puré, patatas fritas, higaditos, filetes empanados, hamburguesas…Puede que no parezca tan malo al nombrarlo aquí, pero si pasas nueve días a base de pollo y patatas, tu cuerpo lo nota. Ansiábamos comer verduras, pasta o pizza.

Uno de los momentos cómicos del proyecto fue cuando uno de los baños de la habitación de una de las españolas se rompió y se inundó. El agua salía por debajo de la puerta de la habitación. Toda la moqueta empapada. Y lo mejor es que ocurrió sin más, cuando la habitación estaba vacía. Ese baño estaba maldito. La misma compañera se quedó el primer día encerrada en el baño. Estuvo media hora o más encerrada en el baño, mientras la animábamos desde fuera, hasta que otra de las nuestras consiguió abrir la puerta. Otra cosa no, pero hemos descubierto que nosotras nos las arreglamos muy bien solas.

Sobre el intercambio en general, pues qué decir…la ciudad es muy bonita. Una de las actividades más divertidas que hicimos durante el proyecto fue la del “secret friend”, una especie de amigo invisible que se prolongaba durante toda la semana y en la que recibíamos regalos y notas. Durante la semana realizamos actividades sobre hábitos saludables, tales como un quiz sobre enfermedades sexuales, drogas y alcohol, dibujamos un gran mapa con los platos típicos de cada país, debatimos acerca de cómo llevar una vida saludable, Rumanía 2014 (1)expusimos cuáles eran nuestros principales vicios, lo que hacíamos en nuestro tiempo libre o cómo combatíamos el estrés. Así pues, llegó el día de la visita cultural en el que fuimos al museo universitario de historia y al jardín botánico. ¡Rumanía está llena de parques, lagos y jardines! Otro día pudimos disfrutar de un ejercicio de relajación en el que más de uno se quedó dormido… El proyecto trataba principalmente sobre el bienestar físico, psíquico y mental. Incluso se nos dio la oportunidad de salir a la calle y hacer un concurso, en el que promocionábamos hábitos de vida saludables y nos sacábamos fotos con la gente de la ciudad. El país que consiguiese más fotos con gente local, ganaba. En las noches culturales, degustamos las delicias de otros países, escuchamos su música, aprendimos sobre ellos y recibimos regalos, y, sobre todo, hubo mucho baile. Organizábamos nuestra propia discoteca casi todas las noches, y las clases de sevillanas no faltaron en nuestra noche cultural. Y también pudimos disfrutar de la vida nocturna en Iasi, ya que salimos todos a tomar algo una noche y a bailar “chundachunda” al estilo rap rumano… muy intenso todo.

Por último, en cuanto a los participantes solo nos queda decir que fueron fantásticos, gracias a ellos nos llevamos un gran número de recuerdos, anécdotas y aprendizajes (un máster en bailes turcos y portugueses sobre todo), y esta es la razón por la que nos resultó tan difícil y triste despedirnos.

Esperamos poder repetir esta experiencia de nuevo, y animamos a todos a que lo hagan, porque no hay nada más enriquecedor para uno mismo que ser partícipe de esta gran aventura en forma de intercambio. La revedere, România!

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