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EXPERIENCIA EN FRANCIA

Os presentamos la experiencia de los jóvenes que han participado en un INTERCAMBIO del programa Erasmus+ en FRANCIA.

Podéis leer dos perspectivas de dos chicas.

Cuando emprendimos nuestro viaje a Toulouse nuestras expectativas eran muy distintas a lo que realmente experimentamos una vez allí. Distintas en el sentido de que el proyecto nos sorprendió para incluso mejor de lo que ya esperábamos. Es increíble como personas de distintos países, con la barrera que esto implica, no sólo a nivel lingüístico, sino también cultural, conectan de tal forma que pareciese que nos conociésemos de toda la vida; porque realmente fuimos como una pequeña gran familia. Además nuestros monitores eran como la “cabeza” de esta familia, nuestros papis, en todo momento estaban cuidando de nosotros y siempre estaban disponibles para todo lo que necesitásemos y el hecho de que la mayoría procedieran de países africanos como Senegal o Mali hacía que el proyecto fuese mucho más interesante y acorde a su temática, el racismo, porque nos dio la posibilidad de compartir experiencias no sólo entre nosotros, los participantes del proyecto, cada uno con sus respectivas culturas y visiones del racismo sino también con nuestros monitores, que nos transmitían algunas de sus vivencias y actos racistas a los que, como población negra, alguna vez tuvieron que enfrentarse. No sólo esto, sino que además, pudimos tomar contacto con su cultura, su música, bailes y sobre todo, su comida pues la cocinera nos preparaba siempre comida senegalense, que sin duda estaba exquisita. A todo esto cabe añadir que teníamos habitaciones individuales con nuestro propio baño privado e incluso frigorífico, lo cual no esperábamos y es otro aspecto positivo a destacar entre tantas sorpresas que nos deparó el proyecto. Además, muchos de nuestros monitores, eran de nuestra edad, así que siempre nos entendían y empatizaban bastante con nosotros. De hecho cada noche salían de fiesta con nosotros y también fueron bastante flexibles con el horario, de modo que si uno de nosotros llegaba tarde a algunas de las `meetings´ nunca nos reñían ni se enfadaban con nosotros. Eso hizo que los considerásemos parte del proyecto, y más cercanos a nosotros como el resto de participantes. Más que nuestros profesores, fueron grandes amigos. En definitiva, una increíble experiencia, que al mismo tiempo nos permitió conocer Toulouse, una preciosa ciudad, con sus propias peculiaridades que sin duda nunca podré olvidar porque, al fin y al cabo, viajar es igual a una nueva forma de ver las cosas. Y sin duda, Toulouse nos ha dejado una huella importante a todos y cada uno de nosotros y amigos de todo el mundo, con los que mantenemos contacto a través de redes sociales como Facebook, Instagram. En conclusión, un proyecto fantástico, que sin duda volveríamos a repetir.

 

Maravilloso. Y empiezo con esta palabra ya que describe a la perfección cómo se desarrolló el intercambio en la ciudad de Toulouse.

Desde el día en que llegamos, nos recibieron y acogieron afectuosamente. Era algo distinto a lo que esperábamos. Mucho más familiar y acogedor, amistoso y cercano. No existían barreras entre los monitores y los jóvenes que íbamos a realizar el proyecto en esos 9 días. Entonces se formó una familia. Una familia integrada por la representación de  7 países (Francia, Alemania, Italia, Grecia, Rumanía, Bulgaria y España) y muchas más nacionalidades.

Éramos personas de distintos rincones del mundo y, aunque nos comunicábamos entre nosotros en inglés y francés, aun así, supimos entender el lenguaje universal… sonrisas, agradecimientos, colaboración, etc.

Durante la realización del proyecto se llevaron a cabo multitud de actividades enfocadas no solo a combatir el racismo (temática del proyecto) y saber actuar frente a él, sino que también comprendimos que el poder que cada uno posee es mayor si nos unimos todos juntos, que las palabras son semillas que sembramos, y que con ellas podemos cambiar poco a poco el lugar en el que vivimos, y que todo lo que el corazón desea se puede lograr.

Los días volaban. Las horas, los minutos y los segundos se nos escapaban de las manos entre carcajadas, bailes, momentos de reflexión, ideas, juegos, paseos, … Hasta que llegó el día final, en un visto y no visto. Momento en el que uno se da cuenta de lo importante que son esas personas que hacía apenas una semana desconocía, a la que tan rápidamente se acostumbra y que sabe que volverá a ver, al menos, una segunda vez más.

Gracias a todos los que han hecho posible la realización de este proyecto, que es, sin duda, una de las mejores experiencias que se pueden vivir.

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